Oración en la ansiedad
Para el pecho apretado y la cabeza que no se calla: frases cortas, para respirar.
Señor, no puedo respirar bien y todo me parece grande.
Aquí estoy. Tú aquí estás.
Eso es todo lo que sé ahora mismo,
y me basta para este minuto.
No estoy en peligro; estoy asustado.
Suelta el nudo, despacio.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Que pase esta ola.
Y si vuelve otra, que también me encuentre contigo.
Amén.
Cuándo se reza. En plena crisis de ansiedad, respirando despacio y repitiendo «Señor, ten piedad». Después conviene contárselo a alguien: rezar no excluye pedir ayuda médica.