Día 2 de 9
Segundo día — Mi parte
Oración de todos los días
Señor, esto se está rompiendo.
No te pido que cambie el otro.
Empieza por mí, que es lo único que puedo ofrecerte.
Danos una conversación de verdad
y quítanos el orgullo de tener razón.
Amén.Lectura del día
1 No juzguéis a los demás, si queréis no ser juzgados. 2 Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados: y con la misma medida con que midiereis, seréis medidos vosotros. 3 ¿Con qué cara te pones a mirar la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está dentro del tuyo? 4 O ¿cómo dices a tu hermano: Deja que saque esa pajita de tu ojo, mientras tú mismo tienes una viga en el tuyo? 5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás cómo has de sacar la mota del ojo de tu hermano.
Meditación del día 2
Nunca es del cincuenta por ciento, pero nunca es cero. Hoy toca mirar la propia.
Jesús usa una imagen exagerada a propósito: alguien con una viga en el ojo intentando sacar una pajita del ojo ajeno. Es casi un chiste, y por eso duele. Lo que ve con claridad en el otro es justo lo que no ve en sí mismo.
En una crisis de pareja, cada uno tiene una lista muy precisa de lo que hace mal el otro. La propia lista suele estar vacía, o llena de cosas pequeñas que se explican por lo que hizo el otro primero. Hoy toca hacer el ejercicio contrario. No para cargar con toda la culpa, que rara vez es de uno solo, sino para mirar honestamente la parte que te toca: lo que dejaste de hacer, cómo respondes cuando te enfadas, lo que callas, lo que exiges.
Si hay violencia, este día no se aplica igual: el que agrede es responsable de su agresión, y nadie provoca que le peguen. Pero en la mayoría de los desgastes cotidianos, los dos tienen su parte. Mirar la tuya no te hunde. Te devuelve algo de poder: es lo único que realmente puedes cambiar.
Petición
Muéstrame mi parte sin hundirme,
y dame ganas de corregirla.
Amén.Oración final
Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles,
ruega por nuestro matrimonio.Sagrada Familia de Nazaret,
sostened esta casa;
y si no puede sostenerse, que haya paz.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.