Día 1 de 9

Primer día — Decirlo sin adornos

  1. Oración de todos los días

    Señor, esto se está rompiendo.

    No te pido que cambie el otro.
    Empieza por mí, que es lo único que puedo ofrecerte.
    Danos una conversación de verdad
    y quítanos el orgullo de tener razón.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 141,2-6

    2 Alcé mi voz para clamar al Señor; al Señor dirigí los clamores de mi plegaria. 3 Derramo en su presencia mi oración, y le represento la extrema tribulación mía. 4 Está ya para desfallecer mi espíritu; y tú, Señor, conoces bien el recto proceder mío. En este camino, por donde yo andaba, me tendieron ocultos lazos, 5 Pensativo miraba si se ponía alguno a mi derecha para defenderme; pero nadie dio a entender que me conociese. Hálleme sin poder huir; y sin nadie que mirase por mi vida. 6 Clamé a ti, ¡oh Señor!, diciendo: Tú eres la única esperanza mía, mi porción en la dichosa tierra de los vivientes.
  3. Meditación del día 1

    Hoy se nombra lo que pasa: desde cuándo, y qué es lo peor.

    El salmista no ordena sus ideas antes de rezar. «Derramo en su presencia mi oración», dice, y cuenta lo que le pasa tal como es: que el espíritu le desfallece, que le han tendido trampas, que mira a su derecha y no hay nadie. Es la oración de alguien que ya no puede más y lo dice.

    Empezar una novena por un matrimonio en crisis exige lo mismo: dejar de maquillar. No «estamos pasando una racha», sino lo que es: hace dos años que no hablamos de verdad, duermo en el sofá, descubrí unos mensajes, me grita delante de los niños, ya no siento nada. Ponle fecha: desde cuándo. Y nombra lo peor, eso que te cuesta decir incluso a solas.

    Puede que te dé vergüenza, porque llevas tiempo fingiendo delante de la familia, de la parroquia, de los amigos. Delante de Dios no hace falta. Él ya lo sabe, pero tú necesitas decirlo para salir de la niebla. Hoy no se pide arreglar nada. Solo mirar de frente, como el salmista, y no estar solo mientras lo miras.

  4. Petición

    Señor, así estamos. No lo disimulo delante de ti.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles,
    ruega por nuestro matrimonio.

    Sagrada Familia de Nazaret,
    sostened esta casa;
    y si no puede sostenerse, que haya paz.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.