Salmos 141

1 Salmo de Inteligencia de David: su oración estaba en la cueva.

2 Alcé mi voz para clamar al Señor; al Señor dirigí los clamores de mi plegaria.

3 Derramo en su presencia mi oración, y le represento la extrema tribulación mía.

4 Está ya para desfallecer mi espíritu; y tú, Señor, conoces bien el recto proceder mío. En este camino, por donde yo andaba, me tendieron ocultos lazos,

5 Pensativo miraba si se ponía alguno a mi derecha para defenderme; pero nadie dio a entender que me conociese. Hálleme sin poder huir; y sin nadie que mirase por mi vida.

6 Clamé a ti, ¡oh Señor!, diciendo: Tú eres la única esperanza mía, mi porción en la dichosa tierra de los vivientes.

7 Atiende a mi humilde súplica; porque me hallo sumamente abatido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

8 Saca de esta cárcel a mi alma para que alabe tu santo nombre; esperando están los justos el momento en que me seas propicio.

De qué trata este capítulo

Súplica de David en la cueva (salmo 142 en la numeración hebrea), según su título (versículo 1), probablemente durante su huida de Saúl, como cuenta el primer libro de Samuel. El orante derrama ante Dios su queja y su angustia mientras su espíritu desfallece, sabiendo que el Señor conoce su camino (versículos 2 a 4).

Mira a su derecha y no hay nadie que lo reconozca ni se preocupe por su vida (versículo 5). Entonces clama al Señor y lo llama su refugio y su porción en la tierra de los vivos (versículo 6). Pide ser librado de sus perseguidores, más fuertes que él, y que lo saque de la prisión para dar gracias a su nombre (versículos 7 y 8).