Día 9 de 9
Noveno día — Seguir rezando
Oración de todos los días
Señor, mi hijo está lejos.
Yo ya he dicho todo lo que tenía que decir.
Habla tú, por donde yo no llego.
Y mientras, cállame la boca
y dame paciencia larga.
Amén.Lectura del día
21 Partido de aquí Jesús, retiróse hacia al país de Tiro y de Sidón. 22 Cuando he aquí que una mujer cananea, venida de aquel territorio empezó a dar voces, diciendo: Señor, hijo de David, ten lástima de mí: mi hija es cruelmente atormentada del demonio. 23 Jesús no le respondió palabra. Y sus discípulos, acercándose, intercedían, diciéndole: Concédele lo que pide, a fin de que se vaya; porque viene gritando tras nosotros. 24 A lo que Jesús, respondiendo, dijo: Yo,no soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 No obstante, ella se llegó y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. 26 El cual le dio por respuesta: No es justo tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros. 27 Mas ella dijo: Es verdad, Señor; pero los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces Jesús, respondiendo, le dice: ¡Oh mujer! Grande es tu fe; hágase conforme tú lo deseas. Y en la hora misma su hija quedó curada. Segunda multiplicación de los panes
Meditación del día 9
Nueve días no arreglan lo que llevó años. Lo que queda es no dejarlo.
Una mujer extranjera se acerca a Jesús gritando por su hija, que está muy mal. Él no le contesta. Los discípulos piden que la despache porque molesta. Jesús le da una respuesta dura. Y ella, en lugar de irse ofendida, insiste con una frase llena de ingenio y humildad. Jesús termina admirando su fe, y la hija se cura.
Esta madre sabe algo que cualquier padre con un hijo alejado aprende tarde o temprano: no hay que dejar de pedir, aunque parezca que nadie escucha. Santa Mónica rezó diecisiete años por san Agustín. Nueve días es muy poco al lado de eso.
Hoy termina la novena, pero no la oración. Puede que no haya cambiado nada visible. Puede que tu hijo siga igual de lejos. Lo que sí puede haber cambiado es tu manera de esperarlo: con menos culpa, con la puerta más abierta, con más cuidado de los demás hijos. Sigue rezando el tiempo que haga falta. Y sigue viviendo mientras tanto: tu vida no tiene que quedar en pausa hasta que él vuelva.
Petición
Señor, gracias por estos nueve días.
Seguiré rezando el tiempo que haga falta.
Amén.Oración final
Santa Mónica, que rezaste diecisiete años,
ruega conmigo por mi hijo.Señor, tú conoces el camino de vuelta
mejor que yo.
Tráelo cuando sea su hora.
Amén.
Con este día se cierra la novena.