Día 8 de 9
Octavo día — Los otros hijos
Oración de todos los días
Señor, mi hijo está lejos.
Yo ya he dicho todo lo que tenía que decir.
Habla tú, por donde yo no llego.
Y mientras, cállame la boca
y dame paciencia larga.
Amén.Lectura del día
25 Hallábase a la sazón el hijo mayor en el campo; y a la vuelta, estando ya cerca de su casa, oyó el concierto de música y el baile: 26 y llamó a uno de los criados, y preguntóle qué venía a ser aquello, 27 el cual le respondió: Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha mandado matar un becerro cebado, por haberle recobrado en buena salud. 28 Al oír esto, indignóse y no quería entrar. Salió, pues, su padre afuera, y empezó a instarle con ruegos. 29 Pero él le replicó, diciendo: Es bueno que tantos años ha que te sirvo, sin haberte jamás desobedecido en cosa alguna que me hayas mandado, y nunca me has dado un cabrito para merendar con mis amigos: 30 y ahora que ha venido este hijo tuyo, que ha consumido su hacienda con meretrices, luego has hecho matar para él un becerro cebado. 31 Hijo mío, respondió el padre, tú siempre estás conmigo, y todos los bienes míos son tuyos: 32 mas era muy justo el tener un banquete, y regocijarnos, por cuanto este tu hermano había muerto, y ha resucitado; estaba perdido, y se ha hallado. El mayordomo sagaz
Meditación del día 8
El que se fue ocupa todo el sitio, y a veces los demás quedan a un lado.
La parábola del hijo pródigo no termina con el abrazo. Termina con el hermano mayor, que vuelve del campo, oye la fiesta y se niega a entrar. Él nunca se fue, nunca dio problemas, y nunca le hicieron una fiesta. El padre sale a buscarlo también a él: hijo, tú siempre estás conmigo, todo lo mío es tuyo.
Cuando un hijo se aleja o tiene problemas, ocupa todo el espacio de la familia. Las conversaciones giran en torno a él, el dinero se va en él, las noches de insomnio son por él. Y los otros hijos, los que están bien, los que no dan guerra, pueden sentirse invisibles. A veces se cansan, se resienten o se alejan en silencio.
Hoy mira a tus otros hijos. Pregúntales cómo están ellos, no cómo está su hermano. Dedícales tiempo sin hablar del problema. Reconoce lo que hacen y lo que aguantan. Que no tengan que meterse en líos para que los veas. El padre de la parábola salió a buscar a los dos.
Petición
Que no descuide a mis otros hijos
por el que me preocupa.
Amén.Oración final
Santa Mónica, que rezaste diecisiete años,
ruega conmigo por mi hijo.Señor, tú conoces el camino de vuelta
mejor que yo.
Tráelo cuando sea su hora.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.