Día 3 de 9

Tercer día — La culpa

  1. Oración de todos los días

    Señor, mi hijo está lejos.

    Yo ya he dicho todo lo que tenía que decir.
    Habla tú, por donde yo no llego.
    Y mientras, cállame la boca
    y dame paciencia larga.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Juan 3,18-21

    18 Hijitos míos, no amemos de palabra, y con la lengua, sino con obras y de veras: 19 en esto echamos de ver que procedemos con verdad, y así alentaremos o justificaremos nuestros corazones en la presencia de Dios. 20 Porque si nuestro corazón nos remordiere, Dios es mayor que nuestro corazón, y todo lo sabe. 1 SAN JUAN 21 Carísimos, si nuestro corazón no nos redarguye, podemos acercarnos a Dios con confianza,
  3. Meditación del día 3

    Todo padre repasa en qué falló. Algo se falla siempre, y no todo depende de eso.

    San Juan escribe una frase que alivia a cualquiera que se reproche mucho: si nuestro corazón nos acusa, Dios es más grande que nuestro corazón y lo conoce todo. No dice que no hayamos fallado. Dice que el último juicio sobre nosotros no lo tiene nuestra conciencia angustiada.

    Todos los padres repasan qué hicieron mal. El divorcio, el trabajo que les quitó tiempo, el castigo que se pasó de la raya, la palabra dura de una noche, el hijo preferido sin querer. Algo se falla siempre, porque nadie cría perfecto. Pero un hijo adulto toma sus decisiones, y no todo lo que hace es consecuencia de lo que tú hiciste.

    Hay una culpa que es verdadera y conviene mirarla de frente: si le hiciste daño, pídele perdón, sin justificarte y sin esperar nada a cambio. Y hay otra culpa que no te toca y que solo te paraliza. Distinguir entre las dos no es fácil; a veces ayuda hablarlo con un sacerdote, un psicólogo o un amigo sensato. Y después, deja que Dios, que es más grande que tu corazón, haga el resto.

  4. Petición

    Quítame la culpa que no me toca
    y perdóname la que sí.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Mónica, que rezaste diecisiete años,
    ruega conmigo por mi hijo.

    Señor, tú conoces el camino de vuelta
    mejor que yo.
    Tráelo cuando sea su hora.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.