Día 8 de 9
Octavo día — El miedo nuestro
Oración de todos los días
Señor, aquí estamos otro día
junto a N.Si puede sanar, sánalo.
Alíviale el dolor y el miedo,
da acierto a los médicos
y danos a nosotros fuerzas para estar.Hágase tu voluntad, y no la nuestra.
Amén.Lectura del día
35 En aquel mismo día, siendo ya tarde, les dijo: Pasemos a la ribera de enfrente. 36 Y despidiendo al pueblo, estando Jesús, como estaba, en la barca, se hicieron con Él a la vela, y le iban acompañando otros varios barcos. 37 Levantóse entonces una gran tempestad de viento que arrojaba las olas en la barca, de manera que ya ésta se llenaba de agua. 38 Entretanto Él estaba durmiendo en la popa sobre un cabezal. Despiértanle, pues, y le dicen: Maestro, ¿no se te da nada que perezcamos? 39 Y Él, levantándose, amenazó al viento, y dijo a la mar: Calla, sosiégate. Y se calmó el viento: y sobrevino una grande bonanza. 40 Entonces les dijo: ¿De qué teméis? ¿Cómo no tenéis fe todavía? Y quedaron sobrecogidos de grande espanto, diciéndose unos a otros: ¿Quién es Éste a quien aun el viento y la mar prestan obediencia? Los endemoniados de Gerasa
Meditación del día 8
Buena parte de lo que sentimos es miedo propio: a perderlo, a no poder, a lo que viene después.
En medio de una tormenta, la barca se llena de agua y Jesús duerme en la popa sobre un cabezal. Los discípulos lo despiertan con un reproche: ¿no te importa que nos hundamos? Él calma el viento y luego les pregunta por qué tienen tanto miedo. No les reprocha sentirlo, les pregunta qué hay detrás.
Después de una semana, el miedo de la familia empieza a tener muchas caras. Miedo a perderlo, claro. Pero también miedo a no saber cuidarlo, a no tener dinero para el tratamiento, a cómo será la casa sin él, a la propia muerte que de pronto se vuelve real. Ese miedo, si no se mira, acaba saliendo en forma de discusiones, de evasión o de parálisis.
Nómbralo hoy, igual que los discípulos. Habla con alguien de confianza, con el psicólogo del hospital si lo hay, con un sacerdote. Llorar delante de alguien no te hace menos fuerte. El miedo no se va del todo, pero cuando se dice en voz alta deja de mandar, y puedes volver a estar útil y presente junto a la cama.
Petición
Quítanos el miedo que nos deja inútiles.
Amén.Oración final
Señor Jesús, que pasaste curando a los enfermos:
mira a N., alivia su dolor,
sostén a los suyos
y danos a todos paz.Virgen María, salud de los enfermos, ruega por él.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.