Día 7 de 9
Séptimo día — Si no hay cura
Oración de todos los días
Señor, aquí estamos otro día
junto a N.Si puede sanar, sánalo.
Alíviale el dolor y el miedo,
da acierto a los médicos
y danos a nosotros fuerzas para estar.Hágase tu voluntad, y no la nuestra.
Amén.Lectura del día
35 ¿quién, pues, podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Será la tribulación? ¿O la angustia? ¿O el riesgo? ¿O la persecución? ¿O el cuchillo? 36 (Según está escrito: Por Ti, ¡oh Señor!, somos entregados cada día en manos de la muerte; somos tratados como ovejas destinadas al matadero). 37 Pero en medio de todas estas cosas triunfamos por virtud de Aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, 39 ni todo lo que hay de más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios, que se funda en Jesucristo nuestro Señor. Incredulidad de los judíos
Meditación del día 7
Hay que rezar también esta posibilidad, para que no nos rompa si llega.
Pablo enumera todo lo que podría separarnos del amor de Cristo: tribulación, angustia, persecución, hambre, peligro, espada. Y concluye que nada, ni la muerte ni la vida, podrá separarnos de él. No dice que esas cosas no lleguen. Dice que no tienen la última palabra.
A veces los médicos dicen que ya no hay tratamiento curativo. Es una de las frases más duras que puede oír una familia. Pero no significa que ya no se pueda hacer nada. Se puede controlar el dolor, aliviar la falta de aire, acompañar, cuidar la piel, poner su música, dejar que vea a sus nietos. La medicina paliativa existe para esto: para que el tiempo que queda sea vivido con la mayor dignidad posible.
Rezar esta posibilidad no es rendirse ni faltar a la esperanza. Es prepararse para que, si llega, no te encuentre peleado con Dios ni con los médicos. Y sigue pidiendo la curación si quieres; nadie te lo prohíbe. Pero pide también, por si acaso, la paz del enfermo y la tuya.
Petición
Si esto no tiene cura,
que tenga paz, compañía y nada de dolor.
Amén.Oración final
Señor Jesús, que pasaste curando a los enfermos:
mira a N., alivia su dolor,
sostén a los suyos
y danos a todos paz.Virgen María, salud de los enfermos, ruega por él.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.