Día 9 de 9

Noveno día — En tus manos

  1. Oración de todos los días

    Señor, aquí estamos otro día
    junto a N.

    Si puede sanar, sánalo.
    Alíviale el dolor y el miedo,
    da acierto a los médicos
    y danos a nosotros fuerzas para estar.

    Hágase tu voluntad, y no la nuestra.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 30,2-6

    2 Señor, en ti tengo puesta mi esperanza: no quede yo para siempre confundido: sálvame, pues eres justo. 3 Dígnate escucharme: acude prontamente a librarme. Sé para mí un Dios o numen tutelar, y un alcázar de refugio para ponerme en salvo. 4 Porque tú eres mi fortaleza y mi asilo; y por honra de tu nombre me guiarás y sustentarás. 5 Tú me sacarás del lazo que me tienen ocultamente armado, pues tú eres mi protector. 6 En tus manos encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, Señor Dios de la verdad.
  3. Meditación del día 9

    Se cierra entregándolo, que es lo que hemos estado haciendo nueve días.

    El salmista pide a Dios que sea su roca y su refugio, y dice una frase que Jesús repitió desde la cruz, según Lucas: en tus manos encomiendo mi espíritu. Es la oración de alguien que ya hizo todo lo que podía y ahora entrega el resto.

    Nueve días después, el panorama puede ser muy distinto según cada caso. Puede que el enfermo haya mejorado y empiece una recuperación lenta. Puede que siga igual, en una espera que se alarga. Puede que el final esté cerca. Ninguno de esos resultados mide si la novena sirvió o no. Lo que se pidió desde el principio fue alivio, compañía y paz, y es probable que algo de eso haya llegado.

    Entregarlo no significa desentenderse. Seguirás acompañando, cuidando, preguntando a los médicos. Significa aceptar que no todo depende de ti, que el que más lo quiere no eres tú, y que está en buenas manos pase lo que pase. Da gracias por los que han ayudado estos días, y sigue rezando sin novena, a la hora de siempre.

  4. Petición

    Señor, ponemos a N. en tus manos.
    Haz lo mejor para él.
    Gracias por estos nueve días.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor Jesús, que pasaste curando a los enfermos:
    mira a N., alivia su dolor,
    sostén a los suyos
    y danos a todos paz.

    Virgen María, salud de los enfermos, ruega por él.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.