Día 3 de 9

Tercer día — Los médicos

  1. Oración de todos los días

    Señor, aquí estamos otro día
    junto a N.

    Si puede sanar, sánalo.
    Alíviale el dolor y el miedo,
    da acierto a los médicos
    y danos a nosotros fuerzas para estar.

    Hágase tu voluntad, y no la nuestra.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiástico 38,9-14

    9 Hijo, cuando estés enfermo, no te descuides a ti mismo: antes bien, haz oración al Señor, y Él te curará. 10 Apártate del pecado, y endereza tus acciones, y limpia tu corazón de toda culpa. 11 Ofrece incienso de suave olor, y la flor de harina en memoria; y sea perfecta tu oblación, y después da lugar a que obre el médico: 12 pues para eso le ha puesto el Señor; y no se aparte de ti, porque su asistencia es necesaria. 13 Puesto que hay un tiempo en que has de caer en manos de los médicos; 14 y ellos rogarán al Señor que te aproveche lo que recetan para tu alivio, y te conceda la salud, que es a lo que se dirige su profesión.
  3. Meditación del día 3

    La curación, si llega, va a llegar por unas manos concretas.

    El Eclesiástico da un consejo equilibrado al enfermo: reza al Señor y él te sanará, pero luego deja actuar al médico, porque también a él lo ha puesto el Señor. Y dice algo hermoso de los médicos: que también ellos rezan para acertar en el diagnóstico y en el tratamiento.

    La fe no reemplaza a la medicina. Desconfía de quien te dice que dejes el tratamiento porque basta con orar, o que compres un remedio milagroso que cura todo. Eso no es fe, es aprovecharse del miedo de una familia desesperada. Dios suele actuar a través de manos concretas: el cirujano, la enfermera del turno de noche, el técnico que hace la resonancia.

    También es legítimo pedir que los médicos hablen claro. Tienes derecho a entender qué tiene tu familiar, qué opciones hay y qué se puede esperar. Escribe las preguntas antes de cada visita, pide que te las expliquen sin tecnicismos, y si algo no te cuadra, busca una segunda opinión. La verdad dicha con tacto ayuda más que una esperanza falsa.

  4. Petición

    Da acierto a los que lo atienden
    y que nos hablen con verdad y con tacto.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor Jesús, que pasaste curando a los enfermos:
    mira a N., alivia su dolor,
    sostén a los suyos
    y danos a todos paz.

    Virgen María, salud de los enfermos, ruega por él.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.