Día 2 de 9
Segundo día — El dolor
Oración de todos los días
Señor, aquí estamos otro día
junto a N.Si puede sanar, sánalo.
Alíviale el dolor y el miedo,
da acierto a los médicos
y danos a nosotros fuerzas para estar.Hágase tu voluntad, y no la nuestra.
Amén.Lectura del día
2 Señor, no me reprendas en medio de tu saña, ni me castigues en la fuerza de tu enojo. 3 Ten, Señor, misericordia de mí, que estoy sin fuerzas; sáname, ¡oh Señor!, porque hasta mis huesos se han estremecido. 4 Y está mi alma sumamente perturbada; pero tú, Señor, ¿hasta cuándo?. 5 Vuélvete a mí, Señor, y libra a mi alma: sálvame por tu misericordia. 6 Porque en muriendo ya no hay quien se acuerde de ti; y en el infierno, ¿quién te tributará alabanzas? 7 Me he consumido a fuerza de tanto gemir: todas las noches baño mi lecho con mis lágrimas, inundo con ellas el lugar de mi descanso.
Meditación del día 2
Lo primero que hay que pedir es lo inmediato: que no le duela.
El salmista no disimula: tengo los huesos temblando, el alma desconcertada, me agoto de gemir, cada noche empapo la cama de lágrimas. Y le pregunta a Dios: ¿hasta cuándo? En la Biblia se puede rezar quejándose. Dios no exige que el enfermo ponga buena cara.
Lo primero que hay que pedir es lo inmediato: que no le duela. Hoy la medicina tiene muchos recursos contra el dolor, y los cuidados paliativos existen precisamente para eso, también cuando la enfermedad no se puede curar. Pero muchos enfermos sufren más de la cuenta porque no se atreven a quejarse, porque la familia teme a la morfina o porque nadie pregunta.
Si estás junto a un enfermo, pregúntale a menudo cómo está el dolor, en serio, del uno al diez. Díselo a la enfermera. Pide que lo valore un equipo de paliativos si lo hay. El sufrimiento no es más meritorio por ser innecesario, y no hay que ofrecer a Dios un dolor que se podía haber evitado. Aliviar es también una forma de rezar.
Petición
Quítale el dolor, o dale lo que haga falta para soportarlo.
Amén.Oración final
Señor Jesús, que pasaste curando a los enfermos:
mira a N., alivia su dolor,
sostén a los suyos
y danos a todos paz.Virgen María, salud de los enfermos, ruega por él.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.