Día 9 de 9
Noveno día — Nochebuena
Oración de todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad,
que tanto amaste a los hombres
que les diste en tu Hijo la prenda de tu amor:
te damos gracias por ese beneficio inmenso.Dígnate, Señor, disponer nuestros corazones
para recibir en ellos al que viene a nacer.Ven, Salvador nuestro, no tardes;
ven a esta casa, que te espera.
Amén.Lectura del día
15 Luego que los ángeles se apartaron de ellos y volaron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vamos hasta Belén, y veamos este suceso prodigioso que acaba de suceder, y que el Señor nos ha manifestado. 16 Vinieron, pues, a toda prisa: y hallaron a María v a José, y al Niño reclinado en un pesebre. 17 Y viéndole se certificaron de cuanto se les había dicho de este Niño. 18 Y todos los que supieron el suceso se maravillaron: igualmente de lo que los pastores les habían contado. 19 María conservaba todas estas cosas dentro de sí, ponderándolas en su corazón. 20 En fin, los pastores se volvieron, no cesando de alabar y glorificar a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, según de antemano les había sido anunciado.
Meditación del día 9
Ya está aquí. Después de nueve noches, la figura del Niño se pone en el pesebre y se cena.
Lo que hemos hecho estos días no ha cambiado el mundo, pero ha reunido a esta gente nueve veces delante de Dios. No es poco: es exactamente lo que hace una familia cristiana.
Los pastores dicen «vamos hasta Belén, y veamos» y van a toda prisa. No se quedan comentando la visión, van a comprobarla. Y lo que encuentran es una familia cansada junto a un pesebre: María, José y el Niño. Después vuelven a su trabajo, que sigue siendo el mismo, pero alabando a Dios.
Esa es la Nochebuena real. Mañana tendrás las mismas deudas, el mismo jefe y las mismas preocupaciones de salud que antes de la novena. Lo que ha cambiado no es la situación, sino que te has sentado nueve noches con tu gente delante de Dios. No es magia: es costumbre, y la costumbre bien llevada sostiene la fe más que muchos sermones.
Lucas añade que María conservaba todas estas cosas y las ponderaba en su corazón. Haz lo mismo esta noche, cuando se apaguen las luces y se laven los platos. Repasa a quién viste estos días, qué conversación se dio por fin, quién faltó. Lo que se rezó aquí no se guarda en la caja con las figuras cuando se desarma el pesebre en enero.
Petición
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.Niño Jesús, sé bienvenido a esta casa.
Quédate el año entero.
Acuérdate de los que faltan en esta mesa
y de los que hoy cenan solos.
Amén.Oración final
Dulce Jesús mío, mi niño adorado,
ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto.Oh sapientísimo Verbo del Padre,
ven a enseñarnos la prudencia.
Oh Emmanuel, Dios con nosotros,
ven a estar con nosotros.Y tú, Virgen María, y tú, san José,
rogad por esta casa
que os espera cada diciembre.
Amén.
Con este día se cierra la novena.