Día 5 de 9

Quinto día — Por lo que aprendí sufriendo

  1. Oración de todos los días

    Gracias, Señor.

    Salió bien, y he vuelto a decírtelo.
    Que no se me olvide este favor
    cuando vuelvan los problemas,
    ni se me olvide contarlo para que otros esperen.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 118,75-80

    75 Antes de ser yo humillado, pequé; mas ahora obedezco ya tu palabra. 76 Eres, ¡oh Señor!, infinitamente bueno: instruyeme, pues, por tu bondad, en tus justísimas disposiciones. 77 Los soberbios han forjado mil calumnias contra mí; pero yo con todo mi corazón guardaré tus mandamientos. 78 Encrasóse su corazón como sebo o leche cuajada; mas yo me ocupo en meditar tu santa Ley. 79 Bien me está que me hayas humillado; para que así aprenda tus justísimos preceptos. 80 Mejor es para mí la Ley que salió de tu boca, que millones de oro y plata.
  3. Meditación del día 5

    No se agradece el sufrimiento; se agradece lo que quedó después.

    «Bien me está que me hayas humillado, para que aprenda tus mandatos». El salmista no dice que le gustó sufrir, ni que la humillación fuera buena en sí misma. Dice que de ese mal rato sacó algo que no habría aprendido de otra manera.

    No se agradece el sufrimiento. Agradecer el cáncer, el despido o el abandono sería absurdo, y nadie debería exigirlo. Lo que se agradece es lo que quedó después: la amistad que se descubrió en el hospital, la humildad que dejó la quiebra, la fuerza que no sabías que tenías, la compasión por otros que pasan por lo mismo.

    Hay que tener cuidado con la frase «todo pasa por algo», que a veces se usa para justificar lo injustificable. El maltrato, el abuso o la violencia no se agradecen ni se convierten en lecciones necesarias. Pero quien ha pasado por un mal momento y salió de él sabe que algo cambió por dentro. Hoy se nombra eso que aprendiste, para no tener que repetir la lección.

  4. Petición

    Gracias por lo que aprendí en el mal rato
    y que no quiero repetir.
    Amén.

  5. Oración final

    A ti, oh Dios, te alabamos,
    a ti, Señor, te reconocemos.

    Gracias, Señor, por lo recibido.
    Que sepa agradecer siempre
    y no solo pedir.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.