Día 3 de 9
Tercer día — Por lo que no pedí
Oración de todos los días
Gracias, Señor.
Salió bien, y he vuelto a decírtelo.
Que no se me olvide este favor
cuando vuelvan los problemas,
ni se me olvide contarlo para que otros esperen.
Amén.Lectura del día
1 Del mismo David. 2 Bendice, alma mía, al Señor, y bendigan todas mis entrañas su santo nombre. 3 Bendice al Señor, alma mía, y guárdate de olvidar ninguno de sus beneficios. 4 Él es quien perdona todas tus maldades: quien sana todas tus dolencias: 5 quien rescata de la muerte tu vida: el que te corona de misericordias y gracias:
Meditación del día 3
Hay mucho recibido que nunca pasó por una petición: salud, casa, gente, años.
«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios». El salmista se habla a sí mismo, como quien se da una orden, porque sabe que la tendencia natural es olvidar. Y enumera: perdona, cura, rescata de la fosa, corona de amor.
La mayor parte de lo recibido nunca pasó por una petición. Nadie pidió nacer en su familia, aprender a leer, tener un cuerpo que respira solo, encontrarse con la persona con la que vive. Nadie rezó por los años sin accidentes, por la casa que no se inundó, por el amigo que apareció en el momento justo. Llegó sin pedirlo y por eso no se nota.
Hoy se agradece eso. Puede servir un ejercicio simple: pensar en un día normal y anotar diez cosas que funcionaron sin que hicieras nada. Agua en la llave. Un cuerpo que se levanta. Alguien que te saludó. No se trata de negar los problemas, sino de no dejar que ellos ocupen toda la vista.
Petición
Gracias por lo que me diste sin que lo pidiera.
Amén.Oración final
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.Gracias, Señor, por lo recibido.
Que sepa agradecer siempre
y no solo pedir.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.