Día 7 de 9

Séptimo día — Ante el temblor

  1. Oración de todos los días

    Señor de los Milagros,
    Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
    aquí estoy con mi fe y con mi miedo.

    Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
    Sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    En ti confío, Señor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 45,2-8

    2 Dios es nuestro refugio y fortaleza: nuestro defensor en las tribulaciones que tanto nos han acosado. 3 Por eso no temeremos aun cuando se conmueva la tierra, y sean trasladados los montes al medio del mar. 4 Bramaron y alborotáronse sus aguas; a su furioso ímpetu estremeciéronse los montes. 5 Un río caudaloso alegra la ciudad de Dios: el Altísimo ha santificado su Tabernáculo, 6 Está Dios en medio de ella, no será conmovida: la socorrerá Dios ya desde el rayar el alba. 7 Conturbáronse las naciones, y bambolearonse los reinos: dio el Señor una voz, y la tierra se estremeció. 8 Con nosotros está el Señor de los ejércitos: el Dios de Jacob es nuestro defensor.
  3. Meditación del día 7

    Esta devoción nació de un terremoto. En una región que tiembla, rezar no sustituye a estar preparado: las dos cosas van juntas.

    «No temeremos aunque tiemble la tierra y los montes se hundan en el mar.» El salmista no dice que la tierra no vaya a temblar. Da por hecho que temblará. Lo que afirma es que hay un refugio que no se mueve con ella.

    Lima, como casi toda la costa del Pacífico, vive sobre placas que chocan. Los terremotos de 1655, de 1687 y de 1746 marcaron la historia de esta devoción, y el siguiente llegará. Rezar al Señor de los Milagros no protege una casa mal construida ni una familia que no sabe por dónde salir. Confiar en Dios no es lo mismo que no prepararse.

    Hay una fe que se vuelve pasividad: «si Dios quiere que me pase, me pasará». Eso no es confianza, es desidia con lenguaje religioso. La confianza del salmo es la que permite tener la cabeza fría cuando llega el susto. Hoy, además de rezar, revisa algo concreto: una mochila de emergencia, un punto de encuentro con los tuyos, una pared que lleva años agrietada.

  4. Petición

    Guárdanos en los temblores,
    y danos cabeza para estar preparados.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor de los Milagros,
    Cristo de Pachacamilla:
    bendice al Perú y a los peruanos donde estén.

    Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
    paz a las familias divididas
    y consuelo a los que hoy lloran.

    En ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.