Día 8 de 9

Octavo día — La promesa cumplida

  1. Oración de todos los días

    Señor de los Milagros,
    Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
    aquí estoy con mi fe y con mi miedo.

    Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
    Sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    En ti confío, Señor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 17,12-19

    12 Y estando para entrar en una población, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon a lo lejos, 13 y levantaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten lástima de nosotros. 14 Luego que Jesús los vio, les dijo: Id, mostraros a los sacerdotes. Y cuando iban, quedaron curados. 15 Uno de ellos, apenas echó de ver que estaba limpio, volvió atrás, glorificando a Dios a grandes voces, 16 y postróse a los pies de Jesús, pecho por tierra, dándole gracias: y éste era un samaritano. 17 Jesús dijo entonces: ¿Pues qué, son diez los curados? ¿Y los nueve dónde están? 18 No ha habido quien volviese a dar a Dios la gloria sino este extranjero. 19 Después le dijo: Levántate, vete: que tu fe te ha salvado. La segunda venida del Señor
  3. Meditación del día 8

    La devoción popular es seria con las promesas: quien recibe, paga. Y lo que se promete conviene que sea algo que ayude a alguien.

    Diez leprosos piden compasión. Los diez quedan limpios mientras van de camino. Solo uno vuelve a dar gracias, y además es samaritano, un extranjero mal visto. Jesús pregunta por los otros nueve, y la pregunta queda en el aire.

    La devoción del Señor de los Milagros está llena de promesas: ir a la procesión descalzo, vestir el hábito, cargar un turno, llevar flores o velas. Cumplir lo prometido es cuestión de honradez, y es bueno que se tome en serio. Pero hay promesas que solo sirven al que las hace, y otras que cambian la vida de alguien.

    Si te curaron un hijo, quizá la mejor promesa sea acompañar a otra familia que pasa por lo mismo. Si conseguiste trabajo, quizá sea ayudar a otro a conseguirlo. Una vela se consume en una noche; una deuda de gratitud pagada en favor de otro dura más. El samaritano volvió a dar gracias; tú puedes volver y, además, llevar a alguien contigo.

  4. Petición

    Señor, si me concedes lo que pido,
    que mi agradecimiento sirva a otro
    y no se quede en una vela encendida.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor de los Milagros,
    Cristo de Pachacamilla:
    bendice al Perú y a los peruanos donde estén.

    Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
    paz a las familias divididas
    y consuelo a los que hoy lloran.

    En ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.