Día 8 de 9
Octavo día — La promesa cumplida
Oración de todos los días
Señor de los Milagros,
Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
aquí estoy con mi fe y con mi miedo.Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
Sostén lo que en mi vida se está cayendo.En ti confío, Señor.
Amén.Lectura del día
12 Y estando para entrar en una población, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon a lo lejos, 13 y levantaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten lástima de nosotros. 14 Luego que Jesús los vio, les dijo: Id, mostraros a los sacerdotes. Y cuando iban, quedaron curados. 15 Uno de ellos, apenas echó de ver que estaba limpio, volvió atrás, glorificando a Dios a grandes voces, 16 y postróse a los pies de Jesús, pecho por tierra, dándole gracias: y éste era un samaritano. 17 Jesús dijo entonces: ¿Pues qué, son diez los curados? ¿Y los nueve dónde están? 18 No ha habido quien volviese a dar a Dios la gloria sino este extranjero. 19 Después le dijo: Levántate, vete: que tu fe te ha salvado. La segunda venida del Señor
Meditación del día 8
La devoción popular es seria con las promesas: quien recibe, paga. Y lo que se promete conviene que sea algo que ayude a alguien.
Diez leprosos piden compasión. Los diez quedan limpios mientras van de camino. Solo uno vuelve a dar gracias, y además es samaritano, un extranjero mal visto. Jesús pregunta por los otros nueve, y la pregunta queda en el aire.
La devoción del Señor de los Milagros está llena de promesas: ir a la procesión descalzo, vestir el hábito, cargar un turno, llevar flores o velas. Cumplir lo prometido es cuestión de honradez, y es bueno que se tome en serio. Pero hay promesas que solo sirven al que las hace, y otras que cambian la vida de alguien.
Si te curaron un hijo, quizá la mejor promesa sea acompañar a otra familia que pasa por lo mismo. Si conseguiste trabajo, quizá sea ayudar a otro a conseguirlo. Una vela se consume en una noche; una deuda de gratitud pagada en favor de otro dura más. El samaritano volvió a dar gracias; tú puedes volver y, además, llevar a alguien contigo.
Petición
Señor, si me concedes lo que pido,
que mi agradecimiento sirva a otro
y no se quede en una vela encendida.
Amén.Oración final
Señor de los Milagros,
Cristo de Pachacamilla:
bendice al Perú y a los peruanos donde estén.Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
paz a las familias divididas
y consuelo a los que hoy lloran.En ti confío.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.