Salmos 45

1 Para el fin: de los hijos de Coré: salmo para los misterios.

2 Dios es nuestro refugio y fortaleza: nuestro defensor en las tribulaciones que tanto nos han acosado.

3 Por eso no temeremos aun cuando se conmueva la tierra, y sean trasladados los montes al medio del mar.

4 Bramaron y alborotáronse sus aguas; a su furioso ímpetu estremeciéronse los montes.

5 Un río caudaloso alegra la ciudad de Dios: el Altísimo ha santificado su Tabernáculo,

6 Está Dios en medio de ella, no será conmovida: la socorrerá Dios ya desde el rayar el alba.

7 Conturbáronse las naciones, y bambolearonse los reinos: dio el Señor una voz, y la tierra se estremeció.

8 Con nosotros está el Señor de los ejércitos: el Dios de Jacob es nuestro defensor.

9 Venid y observad las obras del Señor, y los prodigios que ha hecho sobre la tierra.

10 Cómo ha alejado la guerra hasta el cabo del mundo. Romperá los arcos, hará pedazos las armas y entregará al fuego los escudos.

11 Estad tranquilos, y considerad que yo soy el Dios: ensalzado he de ser entre las naciones y ensalzado en toda la tierra.

12 El Señor de los ejércitos está con nosotros: nuestro defensor es el Dios de Jacob.

De qué trata este capítulo

«Dios es nuestro refugio y fortaleza», proclama el versículo 2 de este canto de confianza en el protector de Jerusalén (el salmo 46 de la numeración hebrea). Por eso no hay que temer aunque tiemble la tierra y los montes se hundan en el mar (versículos 3 y 4).

En el versículo 5 aparece una imagen hermosa: un río alegra la ciudad de Dios, que no vacilará porque él está en medio de ella (versículo 6). Las naciones se agitan, pero basta la voz de Dios para que la tierra tiemble (versículo 7). Los versículos 8 y 12 forman un estribillo que afirma la presencia protectora del Dios de Jacob. En los versículos 10 y 11 Dios rompe los arcos e invita a reconocer que él es Dios.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 4 celebraciones del año litúrgico: