Día 5 de 9

Quinto día — Por los enfermos

  1. Oración de todos los días

    Señor de los Milagros,
    Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
    aquí estoy con mi fe y con mi miedo.

    Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
    Sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    En ti confío, Señor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 1,40-45

    40 Vino también a Él un leproso a pedirle favor; e hincándose de rodillas le dijo: Si Tú quieres, puedes curarme. 41 Jesús, compadeciéndose de él, extendió la mano, y tocándole, le dice: Quiero; sé curado. 42 Y acabando de decir esto, al instante desapareció de él la lepra, y quedó curado. 43 Y Jesús le despachó luego, conminándole 44 y diciéndole: Mira, que no lo digas a nadie: mas ve, y preséntate al príncipe de los sacerdotes, y ofrece por tu curación lo que tiene Moisés ordenado, para que esto te sirva de testimonio. 45 Mas aquel hombre, así que se fue, comenzó a hablar de su curación y a publicarlo por todas partes, de modo que ya no podía Jesús entrar manifiestamente en la ciudad, sino que andaba fuera, por lugares solitarios, y las gentes acudían a Él de todas partes. Cura a un paralítico
  3. Meditación del día 5

    Su nombre viene de los favores que la gente le atribuye. Las paredes de su santuario están llenas de historias de curaciones.

    El leproso se acerca y dice: si quieres, puedes curarme. No duda de que Jesús pueda; duda de que quiera. Es la duda de mucha gente enferma, la que se pregunta si Dios se ha olvidado de ella. Jesús se conmueve, extiende la mano y lo toca. Antes de curarlo, lo toca, cosa que nadie hacía con un leproso.

    Las paredes del santuario de las Nazarenas están llenas de exvotos y agradecimientos. Es la memoria de mucha gente que pidió por un enfermo. Algunos recibieron la curación que pedían; otros no, y siguieron viniendo. Rezar por un enfermo no es exigirle a Dios un resultado ni dejar de lado a los médicos. Es ponerlo en manos de alguien que no le tiene asco a la enfermedad.

    Hoy di los nombres de tus enfermos uno por uno, sin prisa. Y piensa si hay alguno al que podrías tocar tú: visitarlo, acompañarlo a una cita, quedarte una noche en el hospital para que su familia descanse.

  4. Petición

    Señor de los Milagros, sana a los enfermos que te encomiendo:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Señor de los Milagros,
    Cristo de Pachacamilla:
    bendice al Perú y a los peruanos donde estén.

    Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
    paz a las familias divididas
    y consuelo a los que hoy lloran.

    En ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.