Día 5 de 9
Quinto día — Por los enfermos
Oración de todos los días
Señor de los Milagros,
Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
aquí estoy con mi fe y con mi miedo.Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
Sostén lo que en mi vida se está cayendo.En ti confío, Señor.
Amén.Lectura del día
40 Vino también a Él un leproso a pedirle favor; e hincándose de rodillas le dijo: Si Tú quieres, puedes curarme. 41 Jesús, compadeciéndose de él, extendió la mano, y tocándole, le dice: Quiero; sé curado. 42 Y acabando de decir esto, al instante desapareció de él la lepra, y quedó curado. 43 Y Jesús le despachó luego, conminándole 44 y diciéndole: Mira, que no lo digas a nadie: mas ve, y preséntate al príncipe de los sacerdotes, y ofrece por tu curación lo que tiene Moisés ordenado, para que esto te sirva de testimonio. 45 Mas aquel hombre, así que se fue, comenzó a hablar de su curación y a publicarlo por todas partes, de modo que ya no podía Jesús entrar manifiestamente en la ciudad, sino que andaba fuera, por lugares solitarios, y las gentes acudían a Él de todas partes. Cura a un paralítico
Meditación del día 5
Su nombre viene de los favores que la gente le atribuye. Las paredes de su santuario están llenas de historias de curaciones.
El leproso se acerca y dice: si quieres, puedes curarme. No duda de que Jesús pueda; duda de que quiera. Es la duda de mucha gente enferma, la que se pregunta si Dios se ha olvidado de ella. Jesús se conmueve, extiende la mano y lo toca. Antes de curarlo, lo toca, cosa que nadie hacía con un leproso.
Las paredes del santuario de las Nazarenas están llenas de exvotos y agradecimientos. Es la memoria de mucha gente que pidió por un enfermo. Algunos recibieron la curación que pedían; otros no, y siguieron viniendo. Rezar por un enfermo no es exigirle a Dios un resultado ni dejar de lado a los médicos. Es ponerlo en manos de alguien que no le tiene asco a la enfermedad.
Hoy di los nombres de tus enfermos uno por uno, sin prisa. Y piensa si hay alguno al que podrías tocar tú: visitarlo, acompañarlo a una cita, quedarte una noche en el hospital para que su familia descanse.
Petición
Señor de los Milagros, sana a los enfermos que te encomiendo:
(dilos por su nombre).
Amén.Oración final
Señor de los Milagros,
Cristo de Pachacamilla:
bendice al Perú y a los peruanos donde estén.Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
paz a las familias divididas
y consuelo a los que hoy lloran.En ti confío.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.