Día 4 de 9

Cuarto día — El hábito morado

  1. Oración de todos los días

    Señor de los Milagros,
    Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
    aquí estoy con mi fe y con mi miedo.

    Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
    Sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    En ti confío, Señor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Santiago 2,14-18

    14 ¿De qué servirá, hermanos míos, el que uno diga tener fe, si no tiene obras? ¿Por ventura a este tal la fe podrá salvarle? 15 Caso que un hermano, o una hermana estén desnudos, y necesitados del alimento diario, 16 ¿de qué les servirá que alguno de vosotros les diga: Id en paz, defendeos del frío, y comed a satisfacción, si no les dais lo necesario para reparo del cuerpo? 17 Así, la fe, si no es acompañada de obras, está muerta en sí misma. 18 Sobre lo cual podrá decir alguno al que tiene fe sin obras: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin obras, que yo te mostraré mi fe por las obras.
  3. Meditación del día 4

    Vestir de morado en octubre es una promesa hecha visible. Lo que se lleva puesto compromete más que lo que se piensa.

    Santiago pone un ejemplo que no necesita explicación. Llega alguien sin ropa y sin comida, y tú le dices: que te vaya bien, abrígate, come algo. Y no le das nada. ¿De qué sirve? Una fe así, dice, está muerta.

    En octubre Lima se llena de morado. Muchos llevan el hábito todo el mes por una promesa, y eso tiene valor: es una forma de decir públicamente a quién perteneces. Pero el hábito no puede convertirse en un disfraz. Si llevas el morado y le pagas tarde a la persona que limpia tu casa, si lo llevas y no le hablas a tu hermano, el color dice una cosa y tu vida otra.

    La pregunta de hoy es concreta: ¿en qué se nota tu fe un martes cualquiera? No en lo que respondes cuando alguien te pregunta si eres católico, sino en cómo tratas al que no puede devolverte el favor. Santiago lo resume: muéstrame tu fe sin obras, que yo te mostraré mi fe por mis obras.

  4. Petición

    Que mi fe se note en algo concreto
    y no solo en lo que digo cuando me preguntan.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor de los Milagros,
    Cristo de Pachacamilla:
    bendice al Perú y a los peruanos donde estén.

    Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
    paz a las familias divididas
    y consuelo a los que hoy lloran.

    En ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.