Día 3 de 9

Tercer día — Los que cargan el anda

  1. Oración de todos los días

    Señor de los Milagros,
    Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
    aquí estoy con mi fe y con mi miedo.

    Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
    Sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    En ti confío, Señor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Gálatas 6,1-5

    1 Hermanos, si alguno, como hombre que es, cayere desgraciadamente en algún delito, vosotros los que.sois espirituales, al tal instruidle con espíritu de mansedumbre, haciendo cada uno reflexión sobre sí mismo, y temiendo caer también en la tentación. 2 Comportad las cargas unos de otros, y con eso cumpliréis la Ley de Cristo. 3 Porque si alguno piensa ser algo, se engaña a sí mismo, pues verdaderamente de suyo es nada. 4 Por lo tanto, examine cada uno sus propias obras, y así si halla que son rectas tendrá entonces motivo de gloriarse en sí mismo solamente, y no respecto de otro. 5 Porque cada cual al ir a ser juzgado cargará con su propia carga.
  3. Meditación del día 3

    Miles de cargadores llevan durante horas un anda de casi una tonelada, por turnos y sin mirar quién va delante.

    Pablo dice dos cosas que parecen contradecirse: lleven las cargas unos de otros, y cada uno cargará con su propio peso. No se contradicen. Hay un peso que es tuyo y nadie te lo puede quitar, y hay otro que se vuelve imposible si te toca solo.

    Los cargadores del Señor de los Milagros se organizan en cuadrillas y se turnan. Nadie lleva el anda las horas enteras: cuando uno ya no puede, otro se pone en su sitio. No es un acto de fuerza heroica, es una forma de organización. Y eso es lo que suele faltar en las familias.

    Piensa en quién está cuidando al abuelo enfermo en tu casa. Casi siempre es una sola persona, muchas veces una hija o una nuera, que dejó su trabajo y ya no duerme bien. Los demás llaman de vez en cuando y opinan. Hoy no basta con rezar por ella: pregúntate qué turno puedes tomar tú, aunque sea un fin de semana al mes o una parte de los gastos.

  4. Petición

    Enséñanos a cargar por turnos lo que pesa en la familia,
    sin que a uno solo le toque siempre.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor de los Milagros,
    Cristo de Pachacamilla:
    bendice al Perú y a los peruanos donde estén.

    Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
    paz a las familias divididas
    y consuelo a los que hoy lloran.

    En ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.