Día 2 de 9

Segundo día — Pintado por un esclavo

  1. Oración de todos los días

    Señor de los Milagros,
    Cristo moreno de las paredes que no cayeron:
    aquí estoy con mi fe y con mi miedo.

    Tú te quedaste en pie cuando todo se vino abajo.
    Sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    En ti confío, Señor.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Corintios 1,26-29

    26 Considerad, si no, hermanos, quiénes son los que han sido llamados a la fe de entre vosotros, cómo no sois muchos los sabios, según la carne, ni muchos los poderosos, ni muchos los nobles, 27 sino que Dios ha escogido a los necios según el mundo, para confundir a los sabios, y Dios ha escogido a los flacos del mundo para confundir a los fuertes, 28 y a las cosas viles y despreciables del mundo y a aquellas que eran nada, para destruir las que son al parecer más grandes, 29 a fin de que ningún mortal se jacte ante su acatamiento.
  3. Meditación del día 2

    La imagen la pintó un hombre esclavizado, sin nombre conocido. La fe de los pobres sostuvo esta devoción antes que cualquier autoridad.

    Pablo le dice a la comunidad de Corinto algo que no es un halago: miren quiénes son, no hay entre ustedes muchos sabios ni muchos poderosos. Dios eligió lo que el mundo despreciaba para que nadie pudiera presumir delante de él.

    El Cristo de Pachacamilla lo pintó un hombre traído de Angola como esclavo. No sabemos su nombre. Durante años la imagen la cuidaron negros y mulatos de una cofradía pobre, y hubo autoridades que quisieron borrarla. La devoción sobrevivió porque la sostenían los de abajo. Es una historia que conviene contar entera, sin quitarle la parte incómoda: el templo más famoso del Perú tiene en su origen la esclavitud.

    Hoy también hay gente que trabaja sin nombre. La empleada doméstica que cría a los hijos de otra familia, el obrero que levanta un edificio que llevará la firma de un arquitecto, el temporero del campo. Nada de lo que la sociedad considera grande funcionaría sin ellos. Pide por ellos hoy, y pregúntate a quién tratas tú como si no tuviera nombre.

  4. Petición

    Señor, acuérdate de los que trabajan sin nombre
    y de los que nadie cita cuando algo sale bien.
    Amén.

  5. Oración final

    Señor de los Milagros,
    Cristo de Pachacamilla:
    bendice al Perú y a los peruanos donde estén.

    Da salud a los enfermos, trabajo a los que no tienen,
    paz a las familias divididas
    y consuelo a los que hoy lloran.

    En ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.