Día 8 de 9

Octavo día — Hambre de verdad

  1. Oración de todos los días

    Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.

    Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
    Aquí estoy un rato.
    No traigo nada preparado: mírame tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 14,15-21

    15 Al caer de la tarde, sus discípulos se llegaron a Él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora es ya pasada: despacha a esas gentes para que vayan a las poblaciones a comprar qué comer. 16 Pero Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadle vosotros de comer. 17 A lo que respondieron: No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces. 18 Díjoles Él: Traédmelos acá. 19 Y habiendo mandado sentar a todos sobre la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo los bendijo, y partió, y dio los panes a los discípulos, y los discípulos los dieron a la gente. 20 Y todos comieron, y se saciaron; y de lo que sobró recogieron doce canastos llenos de pedazos. 21 El número de los que comieron fueron de cinco mil hombres, sin contar las mujeres y niños. Camina sobre las aguas
  3. Meditación del día 8

    No se puede celebrar el Pan de vida y ser indiferente a quien no tiene pan.

    Los discípulos tienen una solución razonable para la multitud hambrienta: despedirla para que cada uno vaya a comprarse algo. Jesús los desarma: «dadles vosotros de comer». Ellos solo tienen cinco panes y dos peces. Él los bendice, los parte y se los da a los discípulos para que los repartan. El milagro pasa por sus manos.

    No es casualidad que los gestos sean los mismos de la misa: tomar, bendecir, partir, dar. La Eucaristía y el pan de cada día no son asuntos separados. Quien celebra el Pan de vida no puede quedarse indiferente ante el que no tiene pan, y la historia de la Iglesia está llena de comedores, ollas comunitarias y bancos de alimentos que nacieron de esa convicción.

    Hoy la pregunta es práctica: ¿quién va a comer gracias a ti esta semana? Puede ser un mercado para la familia de al lado, una tarde de voluntariado en el comedor parroquial, un plato de más para el vecino que vive solo. No esperes a tener mucho. Los discípulos empezaron con cinco panes y la sensación de que no alcanzaba.

  4. Petición

    Que mi fe eucarística se traduzca
    en comida para alguien esta semana.
    Amén.

  5. Oración final

    Alma de Cristo, santifícame.
    Cuerpo de Cristo, sálvame.
    Sangre de Cristo, embriágame.

    Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
    y la Virgen María concebida sin pecado original.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.