Día 9 de 9
Noveno día — Víspera del Corpus
Oración de todos los días
Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.
Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
Aquí estoy un rato.
No traigo nada preparado: mírame tú.
Amén.Lectura del día
51 Yo soy el pan vivo, que he descendido del cielo. 52 Quien comiere de este pan, vivirá eternamente: c) Promesa de la Eucaristía Y el pan que Yo daré, es mi misma carne para la vida del mundo. 53 Comenzaron entonces los judíos a altercar unos con otros, diciendo: ¿Cómo puede Éste darnos a comer su carne? 54 Y Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo que si no comiereis la carne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. 55 Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna, y Yo le resucitaré en el último día. 56 Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre es verdaderamente bebida. 57 Quien come mi carne y bebe mi sangre, en Mí mora, y Yo en él. 58 Así como el Padre que me ha enviado vive, y Yo vivo por el Padre, así quien me come, también él vivirá por Mí.
Meditación del día 9
Mañana es la fiesta. Lo que queda es una costumbre: entrar cinco minutos cuando se pasa por delante de una iglesia.
En la sinagoga de Cafarnaúm Jesús dice cosas que escandalizan: «quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna». Sus oyentes discuten entre ellos, y el evangelio cuenta poco después que muchos se marcharon. Él no suaviza el mensaje para retenerlos. La fe en la Eucaristía siempre ha costado, y quien diga que la entiende del todo no ha pensado mucho en ella.
Lo que sí se entiende es la promesa: «en Mí mora, y Yo en él». Comulgar no es un premio por portarse bien ni un trámite de la misa. Es dejar que Cristo viva en ti y tú en él, como el alimento se vuelve parte del cuerpo que lo come. Por eso conviene hacerlo despacio, preparándote un poco antes y dando gracias un poco después, aunque sea un minuto.
Mañana es el Corpus. Te queda una costumbre fácil de mantener: entrar cinco minutos cuando pases por delante de una iglesia abierta. No hace falta una oración larga; basta con saludar al que está ahí. Al cabo de un año, esos minutos suman más de lo que imaginas.
Petición
Señor sacramentado, gracias por estos nueve días.
Que entre a verte aunque tenga prisa.
Amén.Oración final
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
y la Virgen María concebida sin pecado original.
Amén.
Con este día se cierra la novena.