Día 6 de 9

Sexto día — Por los que no pueden comulgar

  1. Oración de todos los días

    Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.

    Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
    Aquí estoy un rato.
    No traigo nada preparado: mírame tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 15,21-28

    21 Partido de aquí Jesús, retiróse hacia al país de Tiro y de Sidón. 22 Cuando he aquí que una mujer cananea, venida de aquel territorio empezó a dar voces, diciendo: Señor, hijo de David, ten lástima de mí: mi hija es cruelmente atormentada del demonio. 23 Jesús no le respondió palabra. Y sus discípulos, acercándose, intercedían, diciéndole: Concédele lo que pide, a fin de que se vaya; porque viene gritando tras nosotros. 24 A lo que Jesús, respondiendo, dijo: Yo,no soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 No obstante, ella se llegó y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. 26 El cual le dio por respuesta: No es justo tomar el pan de los hijos y echarlo a los perros. 27 Mas ella dijo: Es verdad, Señor; pero los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces Jesús, respondiendo, le dice: ¡Oh mujer! Grande es tu fe; hágase conforme tú lo deseas. Y en la hora misma su hija quedó curada. Segunda multiplicación de los panes
  3. Meditación del día 6

    Muchos no pueden por su situación. Acercarse al sagrario sigue siendo suyo.

    La mujer cananea no es judía, y Jesús al principio ni le responde. Los discípulos piden que la despache porque viene gritando detrás. Él le dice una frase dura sobre el pan de los hijos y los perros. Y ella, en lugar de irse ofendida, contesta que también los perritos comen las migajas que caen de la mesa. Jesús le da la razón y alaba su fe.

    Muchos católicos hoy no pueden comulgar por su situación: divorciados vueltos a casar, personas en convivencias complicadas, gente que arrastra algo que no sabe cómo resolver. Algunos se sienten expulsados y dejan de ir. Es una herida real, y el papa Francisco, en «Amoris laetitia», pidió para ellos acompañamiento y discernimiento, no portazos.

    Si estás en esa situación, mira a esta mujer. No le dieron el sitio que pedía y aun así se quedó cerca, insistió, discutió con Jesús. El sagrario sigue siendo tuyo, la misa también, la comunión espiritual también. Habla con un sacerdote que sepa escuchar. Y si tú comulgas cada domingo, no seas quien mira mal desde el banco al que se queda sentado.

  4. Petición

    Acércate a los que no pueden comulgar
    y no dejes que se sientan expulsados.
    Amén.

  5. Oración final

    Alma de Cristo, santifícame.
    Cuerpo de Cristo, sálvame.
    Sangre de Cristo, embriágame.

    Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
    y la Virgen María concebida sin pecado original.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.