Día 5 de 9

Quinto día — Por los que llevan la comunión a los enfermos

  1. Oración de todos los días

    Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.

    Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
    Aquí estoy un rato.
    No traigo nada preparado: mírame tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 8,5-13

    5 Y al entrar en Cafarnaúm, le salió al encuentro un centurión, y le rogaba, 6 diciendo: Señor, un criado mío está postrado en mi casa paralítico, y padece muchísimo. 7 Dícele Jesús: Yo iré, y le curaré. 8 Y le replicó el centurión: Señor, no soy digno de que Tú entres en mi casa, pero mándalo con tu palabra, y quedará curado mi criado. 9 Pues aunque no soy más que un hombre sujeto a otros, como tengo soldados a mi mando, digo al uno: Marcha; y al otro: Ven, y viene; y a mi criado: Haz esto y lo hace. 10 Al oír esto Jesús mostró grande admiración, y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que ni aun en medio de Israel he hallado fe tan grande. 11 Así Yo os declaro que vendrán muchos gentiles del oriente y del occidente, y estarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos, 12 mientras que los hijos del reino (los judíos) serán echados fuera a las tinieblas: allí será el llanto, y el crujir de dientes. 13 Después dijo Jesús SAN MATEO al centurión: Vete, y sucédate conforme has creído. Y en aquella misma hora quedó sano el criado. Otros milagros. Dos que quieren seguirle
  3. Meditación del día 5

    Cada semana hay gente llevando la Eucaristía a casas y hospitales.

    Un centurión romano pide por un criado suyo que está paralítico en casa. Cuando Jesús se ofrece a ir, él responde con una frase que la Iglesia repite en cada misa antes de comulgar: «Señor, no soy digno de que Tú entres en mi casa». Jesús se admira de su fe y cura al criado a distancia.

    Esa frase cobra otro sentido cuando la comunión entra de verdad en una casa. Cada semana hay ministros, diáconos y sacerdotes que llevan la Eucaristía a enfermos en su cama, a ancianos que ya no pueden subir las escaleras de la iglesia, a pacientes de hospital. Muchas veces son laicos que salen del trabajo y dedican la tarde a eso sin que nadie se entere.

    Si tienes en casa a alguien enfermo que no puede ir a misa, avisa en la parroquia: tiene derecho a recibir la comunión y no es un favor. Si conoces a alguien que hace este servicio, agradéceselo. Y reza también por los enfermos que esperan esa visita y no les llega, porque en muchas parroquias faltan manos para atender a todos.

  4. Petición

    Bendice a los que llevan la comunión a los enfermos
    y a los que la reciben en la cama.
    Amén.

  5. Oración final

    Alma de Cristo, santifícame.
    Cuerpo de Cristo, sálvame.
    Sangre de Cristo, embriágame.

    Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
    y la Virgen María concebida sin pecado original.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.