Día 4 de 9
Cuarto día — Comunión y vida
Oración de todos los días
Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.
Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
Aquí estoy un rato.
No traigo nada preparado: mírame tú.
Amén.Lectura del día
20 Ahora, pues, cuando vosotros os juntáis para los ágapes, ya no es para celebrar la cena del Señor. 21 Porque cada uno come allí lo que ha llevado para cenar sin atender a los demás. Y así sucede que unos no tienen nada que comer, mientras otros comen con exceso. 22 ¿No tenéis vuestras casas para comer allí y beber?, ¿o venís a profanar la Iglesia de Dios, y avergonzar a los pobres que no tienen nada? ¿Qué os diré, sobre eso? ¿Os alabaré?, en eso no puedo alabaros. 23 Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo enseñado, y es que el Señor Jesús la noche misma en que había de ser traidoramente entregado, tomó el pan, 24 y dando gracias lo partió, y dijo: Tomad, y comed: éste es mi cuerpo, que por vosotros será entregado, haced esto en memoria mía. 25 Y de la misma manera el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es el nuevo testamento con mi sangre; haced esto cuantas veces le bebiereis, en memoria mía. 26 Pues todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis este cáliz: anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga. 27 De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere el cáliz del Señor indignamente, reo será del cuerpo, y de la sangre del Señor.
Meditación del día 4
Comulgar sin cambiar el trato con la gente es una contradicción que la Escritura denuncia sin suavidad.
El relato más antiguo de la Última Cena no está en los evangelios, sino en esta carta de Pablo, y aparece dentro de una regañina. En Corinto, cuando la comunidad se reunía, los que llevaban comida cenaban por su cuenta y los pobres se quedaban sin nada. Pablo les dice que eso ya no es la cena del Señor, y que comer así es hacerlo «indignamente».
Se suele leer ese «indignamente» solo en clave de pecados personales. Pablo lo dice, en primer lugar, del desprecio a los pobres en la misma mesa. No se puede comulgar con el cuerpo de Cristo y avergonzar a los que no tienen nada.
Piensa en el lunes después de misa. ¿Cómo tratas a quien trabaja en tu casa, al compañero que te cae mal, al hijo que no rinde, a tu pareja cuando estás cansado? Si la comunión no se nota ahí, algo no encaja. No para dejar de comulgar, sino para dejar que la comunión haga su trabajo. Elige hoy a una persona concreta con la que tu trato tiene que cambiar, y empieza esta misma semana.
Petición
Que la comunión del domingo se note el lunes
en cómo trato a los míos.
Amén.Oración final
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
y la Virgen María concebida sin pecado original.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.