Día 3 de 9
Tercer día — Estar sin hacer nada
Oración de todos los días
Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar.
Señor, estás ahí y yo casi nunca me acuerdo.
Aquí estoy un rato.
No traigo nada preparado: mírame tú.
Amén.Lectura del día
11 Díjole el Señor: Sal fuera, y ponte sobre el monte en presencia del Señor; y he aquí que pasará el Señor, y delante de Él correrá un viento fuerte e impetuoso, capaz de trastornar los montes y quebrantar las peñas; no está el Señor en el viento. Después del viento vendrá un temblor de tierra; tampoco está el Señor en el terremoto. 12 Tras el terremoto, un fuego; no está el Señor en el fuego. Y tras el fuego, el soplo de un aura apacible y suave. 13 Habiendo oído esto Elias, cubrió su rostro con el manto, y, saliendo fuera, paróse a la puerta de la cueva, y de repente oye una voz que le dice: ¿Qué haces aquí, Elias?
Meditación del día 3
La adoración no produce nada y por eso cuesta. Es el rato más inútil y más necesario de la semana.
Elías huye agotado y con ganas de morirse. Dios lo cita en el monte, y pasa delante de él un viento que parte las peñas, luego un terremoto, luego un fuego. Dios no estaba en ninguno. Estaba en «el soplo de un aura apacible y suave». Elías lo reconoce y se cubre la cara con el manto.
La adoración se parece a eso. No pasa nada visible. No hay emoción garantizada, no se resuelve ningún problema, no sales con una respuesta clara. Te sientas delante del Santísimo y lo único que oyes es tu propia cabeza, con sus pendientes, sus rencores y la lista del mercado. Muchos lo dejan al tercer día porque no sienten nada.
No hace falta sentir. Hace falta quedarse, como se acompaña a un enfermo querido sin hablar, o como se sienta uno al lado de la abuela que ya casi no reconoce a nadie. Ese tiempo no produce nada, y precisamente por eso es un regalo. En una semana en la que todo se mide por rendimiento, regálale a Dios diez minutos inútiles. Si te distraes, vuelve sin regañarte. Elías tampoco llegó tranquilo al monte.
Petición
Enséñame a estar sin rendir cuentas,
como se está con quien se quiere.
Amén.Oración final
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar,
y la Virgen María concebida sin pecado original.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.