Día 7 de 9
Séptimo día — La urgencia
Oración de todos los días
Niño Jesús de Praga,
que bendices a las familias que confían en ti:mira esta casa y lo que le hace falta hoy.
Tú eres pequeño y puedes todo;
yo soy grande y no puedo casi nada.
Amén.Lectura del día
2 Oh Dios, atiende a mi socorro: acude, Señor, luego a ayudarme. 3 Corridos y avergonzados queden los que me persiguen de muerte. 4 Arrédrense y confúndanse los que se complacen en mis males. Sean puestos en vergonzosa fuga aquellos que me dicen insultándome: Bueno, bueno. 5 Regocíjense y alégrense en ti todos los que te buscan: y digan sin cesar los que aman a su salvador: Engrandecido sea el Señor. 6 Yo por mí soy un menesteroso y pobre: ayúdame, oh Dios. Amparo mío y mi libertador eres tú: oh Señor, no te tardes.
Meditación del día 7
La costumbre de las nueve horas nació de necesidades que no podían esperar.
«Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme». Con esta frase empieza cada hora de la oración de la Iglesia, y viene de este salmo cortísimo. Es la oración de alguien que no tiene tiempo para discursos. Termina igual de directa: yo soy pobre y desgraciado, Dios mío, socórreme; tú eres mi auxilio, Señor, no tardes.
Hay urgencias que no pueden esperar nueve días: una hospitalización, un desahucio, un hijo desaparecido, una deuda que vence mañana. De ahí nació la costumbre de rezar esta novena cada hora durante nueve horas. Pedir con prisa no es falta de respeto; la Biblia está llena de gente que le dice a Dios que no tarde. Pero en la urgencia conviene también moverse: llamar al abogado, al servicio social, a la familia, al banco. Rezar no te exime de pedir ayuda a las personas. Muchas veces la ayuda de Dios llega por ellas. Hoy grítale tu urgencia sin adornos, y luego haz la llamada que te toca.
Petición
En esta urgencia mía, ven pronto.
Amén.Oración final
Niño Jesús de Praga,
bendice nuestra casa, nuestro trabajo y nuestra salud.Cuanto más me honres, más me bendecirás:
en ti confío.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.