Día 1 de 9

Primer día — Una figura rota y restaurada

  1. Oración de todos los días

    Niño Jesús de Praga,
    que bendices a las familias que confían en ti:

    mira esta casa y lo que le hace falta hoy.
    Tú eres pequeño y puedes todo;
    yo soy grande y no puedo casi nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 61,1-4

    1 Ha reposado sobre Mí el espíritu del Señor; porque el Señor me ha ungido y me ha enviado para evangelizar a los mansos y humildes, para curar a los de corazón contrito, y predicar la redención a los esclavos, y la libertad a los que están encarcelados; 2 para publicar el año de reconciliación con el Señor, o su jubileo, y el día de la venganza de nuestro Dios: para que yo consuele a todos los que lloran; 3 para cuidar de los de Sión que están llorando, y para darles una corona de gloria, en lugar de la ceniza que cubre sus cabezas; el óleo propio de los días solemnes y alegres en vez de luto; un ropaje de gloria, en cambio de su espíritu de aflicción; y los que habitarán en ella serán llamados los valientes en la justicia, plantío del Señor para gloria suya. 4 Los cuales repoblarán los lugares que desde tiempos remotos están desiertos, y alzarán las ruinas antiguas, y restaurarán las ciudades yermas, despobladas desde muchos siglos.
  3. Meditación del día 1

    La imagen se encontró destrozada entre escombros. La devoción empezó reparando algo.

    El profeta se presenta como enviado a vendar corazones rotos, a consolar a los que lloran, a cambiar la ceniza por una corona. Y termina con una promesa muy de obra: reconstruirán las ruinas antiguas, levantarán los lugares desolados, restaurarán las ciudades destruidas. Jesús leyó este texto en la sinagoga de Nazaret para explicar a qué venía.

    La historia de la imagen de Praga va en esa línea. Durante la guerra de los Treinta Años la iglesia de los carmelitas fue saqueada y la figurita acabó tirada entre escombros, con las manos rotas. Años después un carmelita la encontró y se empeñó en repararla. La devoción no nació de algo perfecto, sino de algo restaurado con paciencia. En tu casa también hay cosas rotas: una relación entre hermanos, la confianza tras una mentira, un hijo que ya no viene a comer, las cuentas desordenadas. No esperes a que se arreglen solas. Elige hoy una y piensa cuál sería el primer paso, aunque sea pequeño, para empezar a reconstruir.

  4. Petición

    Repara lo que en esta casa está roto.
    Amén.

  5. Oración final

    Niño Jesús de Praga,
    bendice nuestra casa, nuestro trabajo y nuestra salud.

    Cuanto más me honres, más me bendecirás:
    en ti confío.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.