Día 2 de 9

Segundo día — Hacerse pequeño

  1. Oración de todos los días

    Divino Niño Jesús,
    tú que dijiste: pedid y se os dará:
    aquí estoy con lo que necesito.

    No vengo a comprarte nada.
    Vengo como vienen los niños,
    seguro de que me quieres
    y de que sabes mejor que yo lo que me conviene.

    Divino Niño, yo confío en ti.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 18,1-5

    1 En esta misma ocasión se acercaron los discípulos a Jesús, y le hicieron esta pregunta: ¿Quién será el mayor en el reino de los cielos? 2 Y Jesús, llamando a sí a un niño, le colocó en medio de ellos, 3 y dijo: En verdad os digo que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, ése será el mayor en el reino de los cielos. 5 Y el que acogiere a un niño tal cual acabo de decir, en nombre Mío, a mí me acoge.
  3. Meditación del día 2

    Dijo que hay que volverse como niños. No infantiles: capaces de depender de alguien sin sentirse humillados.

    Los discípulos venían discutiendo quién era el más importante, que es la discusión de cualquier oficina, de cualquier familia con herencia de por medio. Jesús no les da un discurso: pone a un niño en el centro. No a un niño modelo, sino a uno cualquiera, de esos que todavía no tienen nada que defender.

    Lo que tiene un niño y nosotros perdimos no es la inocencia, que a veces tampoco tiene. Es que no le da vergüenza depender. Pide agua cuando tiene sed, dice «no puedo» cuando no puede. Al adulto, en cambio, le cuesta reconocer que está quebrado, que no entiende el papeleo, que la depresión le ganó. Prefiere aguantar solo hasta que la cosa revienta.

    Hacerse pequeño no es dejarse pisar ni hablarle a Dios con vocecita. Es llamar al amigo antes de hundirse, pedir cita con el médico antes de que sea tarde, decir en casa «necesito ayuda» sin sentir que se pierde autoridad. Un Dios que se presenta como niño entiende bien esa clase de fortaleza.

  4. Petición

    Quítame la soberbia de resolverlo todo solo
    y dame la sencillez de pedir ayuda a tiempo.
    Amén.

  5. Oración final

    Divino Niño Jesús,
    bendice a esta familia, a esta casa y a este trabajo.

    Salva a los enfermos, consuela a los tristes,
    da pan a los que no tienen
    y abre camino a los que no lo ven.

    Yo confío en ti.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.