Día 2 de 9
Segundo día — Iluminar
Oración de todos los días
Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina me ha encomendado a ti:
ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname.
Amén.Lectura del día
117 Antorcha para mis pies es tu palabra, y luz para mis sendas. 118 Juré, y ratifiqué el observar tus justísimos decretos. 119 Abatido he sido, Señor, en gran manera: vivifícame según tu promesa. 120 Recibe, ¡oh Señor!, con agrado los espontáneos sacrificios de alabanza que te ofrecen mis labios; y enséñame tus juicios.
Meditación del día 2
La oración pide cuatro cosas, y la primera es luz: ver bien antes de actuar.
«Antorcha para mis pies es tu palabra, y luz para mis sendas.» Este verso del salmo 118, el más largo de la Biblia, no promete ver todo el camino de golpe. Una antorcha o un candil de entonces iluminaba poco: lo justo para dar el siguiente paso sin tropezar.
La oración clásica al ángel de la guarda le pide cuatro cosas, y la primera es que ilumine. Antes de proteger o de defender, pedir luz: ver bien la situación, entender lo que pasa, no actuar a ciegas. Muchos de nuestros errores no vienen de la mala voluntad, sino de decidir con prisa, con rabia o sin información.
Si tienes que tomar una decisión, no le pidas al ángel una señal mágica ni abras la Biblia al azar esperando una respuesta. Eso se parece más a la superstición que a la fe. Pide luz y pon de tu parte: infórmate, escucha a quien sabe, duerme antes de decidir, consulta con alguien que te quiera bien. A veces la luz llega así, por medios muy normales, y basta para el siguiente paso.
Petición
Ilumíname en lo que tengo que decidir.
Amén.Oración final
Ángel de la guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.Santos ángeles custodios,
rogad por nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.