Día 7 de 9

Séptimo día — Por los enfermos terminales

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Calcuta,
    que recogías moribundos de la calle
    y rezabas sin sentir nada:

    dame tus manos para lo que tengo cerca
    y tu fidelidad cuando yo no sienta nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 26,36-40

    36 Entretanto, llegó Jesús con ellos a una granja llamada Getsemaní, y les dijo: Sentaos aquí, mientras Yo voy más allá y hago oración. 37 Y llevándose consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, empezó a entristecerse y angustiarse. 38 Y les dijo entonces: Mi alma siente angustias mortales; aguardad aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose algunos pasos, se postró en tierra caído sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase lejos de Mí este cáliz; pero, no obstante, no se haga lo que Yo quiero, sino lo que Tú. 40 Volvió después a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Es posible que no hayáis podido velar una hora conmigo?
  3. Meditación del día 7

    Su casa de Calcuta hizo ver que acompañar el final es tan médico como curar.

    En Getsemaní, Jesús siente una tristeza de muerte. No pide a sus amigos que lo saquen de allí ni que hagan nada: les pide que se queden despiertos con él. Y ellos se duermen. Él vuelve y les pregunta, casi con pena: ¿no han podido velar ni una hora conmigo?

    Acompañar a alguien que se muere es eso: quedarse despierto a su lado. La medicina ha aprendido mucho en las últimas décadas sobre cuidados paliativos, sobre controlar el dolor, sobre dejar que alguien muera tranquilo y en casa si quiere. Las casas de Teresa ayudaron a que muchos vieran que acompañar el final también es cuidar. Pero los paliativos todavía no llegan a todos, y en muchos países son un lujo.

    Hoy reza por los que están muriendo, y por los que los cuidan y apenas duermen. Si tienes a un familiar en esa situación, no tengas miedo de estar presente aunque no sepas qué decir. Y si la familia que cuida está agotada, ofrécete a hacer una noche para que descansen. Una hora de velar ya es mucho.

  4. Petición

    Acompaña a los que se están muriendo hoy,
    y a los que los cuidan.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Teresa de Calcuta,
    madre de los moribundos y de los solos:
    ruega por nosotros,
    hazme capaz de ver al que tengo al lado
    y sostenme cuando no sienta nada.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.