Día 4 de 9

Cuarto día — Los pobres de aquí

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Calcuta,
    que recogías moribundos de la calle
    y rezabas sin sentir nada:

    dame tus manos para lo que tengo cerca
    y tu fidelidad cuando yo no sienta nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiastés 4,9-12

    9 Mejor es, pues, vivir dos juntos que uno solo; porque es ventajoso el estar en compañía. 10 Si uno va a caer, el otro le sostiene. Pero, ¡ay del hombre que está solo!, pues si cae, no tiene quien le levante. 11 Si duermen dos juntos se calentarán mutuamente; uno solo, ¿cómo se calentará?. 12 Y si alguien acometiere contra el uno de los dos, ambos le resisten. Una cuerda de tres dobleces difícilmente se rompe.
  3. Meditación del día 4

    Decía que la pobreza de Occidente era otra: la soledad, la gente sin nadie que la espere.

    El Eclesiastés lo dice sin poesía: más valen dos que uno. Si uno cae, el otro lo levanta; pero ay del que está solo, que si cae no tiene quién lo levante. Si duermen juntos, se calientan; uno solo, ¿cómo se va a calentar? Es sabiduría de gente práctica, que sabe lo que es pasar frío.

    Cuando Teresa viajaba a Europa o a Estados Unidos, decía que allí había otra pobreza, quizá más difícil de curar: la de los que no tienen a nadie. Sus hermanas abrieron casas en ciudades ricas para atender a enfermos de sida que nadie quería, a ancianos solos, a personas sin hogar. En un barrio rico se puede morir de soledad igual que de hambre en uno pobre.

    Esa pobreza puede estar en tu edificio. El viudo del tercero, que solo sale a comprar el pan. La vecina que tuvo un bebé y no tiene familia en la ciudad. El joven que vive solo y no habla con nadie en días. Hoy toca un timbre, saluda en el ascensor, pregunta. La soledad empieza a romperse con poco.

  4. Petición

    Que vea la soledad de mi propio portal.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Teresa de Calcuta,
    madre de los moribundos y de los solos:
    ruega por nosotros,
    hazme capaz de ver al que tengo al lado
    y sostenme cuando no sienta nada.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.