Día 2 de 9

Segundo día — Morir con dignidad

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Calcuta,
    que recogías moribundos de la calle
    y rezabas sin sentir nada:

    dame tus manos para lo que tengo cerca
    y tu fidelidad cuando yo no sienta nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,25-27

    25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
  3. Meditación del día 2

    Su primera obra fue un sitio donde morir acompañado y limpio. No curaba a casi nadie.

    Junto a la cruz no hay médicos ni nadie que pueda hacer algo. Están su madre, otras mujeres y un discípulo. No pueden bajarlo ni curarle las heridas. Solo pueden estar. Y desde la cruz, Jesús todavía cuida: le entrega su madre al discípulo y el discípulo a su madre.

    En 1952 Teresa abrió en Kalighat, junto a un templo de Kali, una casa para moribundos que recogían en la calle. Allí casi nadie se curaba. Se los lavaba, se les daba de comer, se les preguntaba su religión y se los despedía según sus ritos. Se ha criticado, con razón, que la atención médica en sus casas era escasa y a veces deficiente. Pero lo que cambió fue esto: gente que iba a morir en la acera, entre basura, moría en una cama con alguien al lado.

    En tu ciudad también hay gente que muere sola: en la calle, en un asilo sin visitas, en una habitación alquilada. Hoy reza por ellos. Y si sabes de alguien así, ve. Estar al pie de una cama también es una obra de misericordia.

  4. Petición

    Que nadie de mi ciudad muera solo en la calle.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Teresa de Calcuta,
    madre de los moribundos y de los solos:
    ruega por nosotros,
    hazme capaz de ver al que tengo al lado
    y sostenme cuando no sienta nada.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.