Día 1 de 9

Primer día — Uno cada vez

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Calcuta,
    que recogías moribundos de la calle
    y rezabas sin sentir nada:

    dame tus manos para lo que tengo cerca
    y tu fidelidad cuando yo no sienta nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 10,46-52

    46 Después de esto, llegaron a Jericó: y al partir de Jericó con sus discípulos, seguido de muchísima gente, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino, pidiendo limosna. 47 Habiendo oído, pues, que era Jesús Nazareno el que venía, comenzó a dar voces, diciendo: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí. 48 Y reñíanle muchos para que callara. Sin embargo, él alzaba mucho más el grito: Hijo de David, ten compasión de mí. 49 Parándose entonces Jesús, le mandó llamar. Y le llamaron, diciéndole: ¡Ea!, buen ánimo: levántate, que te llama. 50 El cual, arrojando su capa, al instante se puso en pie y vino a Él. 51 Y Jesús le dijo: ¿Qué quieres que te haga? El ciego le respondió: Maestro mío, haz que yo vea. 52 Y Jesús: Anda, que tu fe te ha curado. Y de repente vio, y le iba siguiendo por el camino. Entrada triunfal en Jerusalén
  3. Meditación del día 1

    Decía que si mirabas la multitud no empezabas nunca; que había que coger a uno.

    Jesús sale de Jericó rodeado de una multitud. Al borde del camino, un ciego, Bartimeo, empieza a gritar. La gente lo manda callar; él grita más fuerte. Y Jesús se detiene. De toda esa muchedumbre, se para por uno. Lo hace llamar y le pregunta algo que parece obvio: ¿qué quieres que haga por ti?

    Teresa de Calcuta empezó en 1948, sola, con un sari blanco de algodón y casi nada de dinero, en una ciudad con millones de pobres. Si se hubiera puesto a calcular, no habría salido del convento. Empezó con un enfermo tirado en la calle, después otro, después un niño. Las cifras llegaron después, y no eran lo importante.

    Las noticias te enseñan cada día multitudes: refugiados, hambrientos, víctimas de guerras. Te paralizan, porque no puedes con todo. Hoy no intentes abarcar el mundo. Pide a Dios que te señale a uno, con nombre y apellido, y pregúntale, como Jesús a Bartimeo, qué necesita de verdad. Puede que no sea lo que tú imaginabas.

  4. Petición

    Señálame a una persona concreta a la que ayudar esta semana.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Teresa de Calcuta,
    madre de los moribundos y de los solos:
    ruega por nosotros,
    hazme capaz de ver al que tengo al lado
    y sostenme cuando no sienta nada.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.