Día 5 de 9

Quinto día — Contra corriente

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Jesús,
    que encontraste a Dios entre los pucheros:

    enséñame a tratar con él como con un amigo,
    en mi cocina y con mis interrupciones.
    Nada te turbe, nada te espante.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 5,27-32

    27 Conducidos que fueron, presentáronlos al concilio: y el Sumo Sacerdote los interrogó, 28 diciendo: Nosotros os teníamos prohibido con mandato formal que enseñaseis en ese nombre: y en vez de obedecer, habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina: y queréis hacernos responsables a nosotros de la sangre de ese hombre. 29 A lo cual, respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios, antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, a quien vosotros habéis hecho morir, colgándole en un madero. 31 A Éste ensalzó Dios con su diestra por príncipe y salvador, para dar a Israel el arrepentimiento y la remisión de los pecados; 32 nosotros somos testigos de estas verdades, y lo es también el Espíritu Santo, que Dios ha dado a todos los que le obedecen.
  3. Meditación del día 5

    La investigó la Inquisición y la llamaron «fémina inquieta y andariega». Siguió adelante con obediencia y sin agachar la cabeza.

    Los apóstoles están ante el tribunal religioso que les había prohibido hablar de Jesús, y Pedro responde con una frase que ha atravesado los siglos: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. No es rebeldía caprichosa. Es la conciencia de que hay cosas que no se pueden callar, aunque las autoridades lo pidan.

    Teresa tuvo a la Inquisición revisando su Libro de la Vida y a un nuncio que la llamó «fémina inquieta y andariega». Se le criticaba ser mujer, enseñar sobre oración y fundar sin pedir permiso a todo el mundo. Ella obedeció a sus superiores y a la vez no renunció a lo que sabía que tenía que hacer. Esa mezcla es difícil: ni sumisión que lo traga todo, ni orgullo que no escucha a nadie. Si hoy estás en un conflicto así —en tu trabajo, en tu parroquia, en tu familia—, pregúntate con honestidad qué parte es conciencia y qué parte es amor propio herido. Y busca a alguien sensato que te ayude a distinguirlas.

  4. Petición

    Dame firmeza y humildad a la vez,
    que es la mezcla difícil.
    Amén.

  5. Oración final

    Nada te turbe, nada te espante,
    todo se pasa, Dios no se muda;
    la paciencia todo lo alcanza.
    Quien a Dios tiene nada le falta:
    solo Dios basta.

    Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.