Día 7 de 9
Séptimo día — La herida en la frente
Oración de todos los días
Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles:
preséntale a Dios esta causa mía,
que yo ya no sé cómo arreglar.Si tiene remedio, consíguemelo;
y si no lo tiene, consígueme la fuerza
de vivir con ello sin amargarme, como la tuviste tú.
Amén.Lectura del día
2 Porque Él crecerá a los ojos del pueblo como una humilde planta, y brotará como una raíz en tierra árida; no es de aspecto bello, ni es esplendoroso; le hemos visto, y nada hay que atraiga nuestros ojos, ni llame nuestra atención hacia Él; 3 despreciado, y el desecho de los hombres, varón de dolores, y que sabe lo que es padecer; y su rostro como cubierto de vergüenza y afrentado; por lo que no hicimos ningún caso de Él. 4 Es verdad que Él mismo tomó sobre sí nuestras dolencias y pecados, y cargó con nuestras penalidades; pero nosotros le reputamos como un leproso, y como un hombre herido de la mano de Dios y humillado. 5 Siendo así que por causa de nuestras iniquidades fue Él llagado, y despedazado por nuestras maldades; el castigo de que debía nacer nuestra paz con Dios descargó sobre Él, y con sus cardenales fuimos nosotros curados.
Meditación del día 7
La tradición cuenta que llevó una herida que no curaba y olía mal, y por ella la apartaron. Cargó con el dolor y con el desprecio.
Isaías describe a alguien de quien la gente aparta la vista: no tiene nada que atraiga, lo tratan como a un leproso, nadie le hace caso. La fe cristiana reconoció en ese retrato a Jesús, y por eso cualquiera que sea evitado por su enfermedad queda cerca de él.
Según la tradición, Rita recibió en la frente una herida como la de una espina de la corona de Cristo, y la llevó unos quince años. Era una llaga abierta, que olía, y por eso pasó largas temporadas apartada de las demás. Sea cual sea su origen, aquella herida tuvo un efecto muy concreto: la convirtió en alguien a quien no se quería tener cerca.
Hoy hay enfermos que viven eso mismo: personas con heridas que no cierran, con incontinencia, con cáncer avanzado, con enfermedades de la piel o de la mente que a otros les dan asco o miedo. Y hay heridas que no se ven pero también aíslan. Si conoces a alguien así, tu visita, sin gestos de rechazo, vale más que muchas oraciones.
Petición
Santa Rita, acuérdate de los enfermos a los que la gente evita
y de los que llevan una herida que no se ve.
Amén.Oración final
Santa Rita de Casia,
esposa, madre, viuda y religiosa,
que en todos esos estados fuiste fiel:
ruega por nosotros.Alcánzanos de Dios lo que le pedimos,
y sobre todo la paciencia
de los que esperan mucho tiempo.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.