Día 5 de 9
Quinto día — La puerta cerrada
Oración de todos los días
Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles:
preséntale a Dios esta causa mía,
que yo ya no sé cómo arreglar.Si tiene remedio, consíguemelo;
y si no lo tiene, consígueme la fuerza
de vivir con ello sin amargarme, como la tuviste tú.
Amén.Lectura del día
1 Propúsoles también esta parábola para ver que conviene orar perseverantemente y no desfallecer, 2 diciendo: En cierta ciudad había un juez que ni tenía temor de Dios, ni respeto a hombre alguno. 3 Vivía en la misma ciudad una viuda, la cual solía ir a él, diciendo: Hazme justicia de mi contrario. 4 Mas el juez en mucho tiempo no quiso hacérsela. Pero después dijo para consigo: Aunque yo no temo a Dios ni respeto a hombre alguno: 5 con todo, para que me deje en paz esta viuda, le haré justicia, a fin de que no venga de continuo a romperme la cabeza. 6 Ved, añadió el Señor, lo que dijo ese juez inicuo: 7 Y ¿dejará Dios de hacer justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche, y sufrirá que se les oprima?
Meditación del día 5
Pidió entrar en el convento y la rechazaron tres veces por ser viuda. Insistió años.
La protagonista de la parábola es una viuda, y no por casualidad: en aquel tiempo era de las personas con menos poder. No tiene influencias, no tiene dinero para sobornar al juez. Lo único que tiene es la constancia de volver una y otra vez.
Rita, viuda también, llamó a la puerta del monasterio agustino de Casia y la rechazaron. Volvió y volvieron a decirle que no. Su condición de viuda y la historia violenta de su familia pesaban. La tradición cuenta de forma prodigiosa cómo entró al fin; lo comprobable es que insistió durante años sin convertir esa negativa en odio contra las monjas.
Insistir sin rencor es raro. Lo normal es que, tras el tercer no, uno se rinda o se amargue. Hoy te toca mirar qué puertas sigues golpeando: un trabajo, una reconciliación, un permiso, una vocación. Algunas merecen seguir siendo golpeadas, como la de la viuda. Otras, si eres sincero, solo te las sostiene el orgullo. Pedir luz para distinguirlas también es oración.
Petición
Dame constancia para insistir sin rencor
en lo que de verdad merece la pena,
y luz para dejar lo que no.
Amén.Oración final
Santa Rita de Casia,
esposa, madre, viuda y religiosa,
que en todos esos estados fuiste fiel:
ruega por nosotros.Alcánzanos de Dios lo que le pedimos,
y sobre todo la paciencia
de los que esperan mucho tiempo.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.