Día 1 de 9

Primer día — Lo que parece imposible

  1. Oración de todos los días

    Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles:
    preséntale a Dios esta causa mía,
    que yo ya no sé cómo arreglar.

    Si tiene remedio, consíguemelo;
    y si no lo tiene, consígueme la fuerza
    de vivir con ello sin amargarme, como la tuviste tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,34-38

    34 Pero María dijo al ángel: ¿Cómo ha de ser eso? Pues yo no conozco ni jamás conoceré varón alguno. 35 El ángel, en respuesta, le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por cuya causa el fruto santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios. 36 Y ahí tienes a tu parienta Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo: y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes: 37 porque para Dios nada es imposible. 38 Entonces dijo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y en seguida el ángel, desapareciendo, se retiró de su presencia. La visitación
  3. Meditación del día 1

    Hay causas que ya nadie toma: un matrimonio roto, una enfermedad sin cura, un hijo perdido. Empezar aquí es no darlas por muertas.

    Antes de decir que sí, María pregunta: «¿Cómo ha de ser eso?». No finge entender lo que no entiende. Y la respuesta del ángel no es una explicación, sino un dato: Isabel, la que todos llamaban estéril, va ya por el sexto mes. Dios no le da a María una teoría; le señala a una mujer concreta en la que lo imposible ya está pasando.

    Tu causa también tiene nombre y fecha. Quizá llevas tanto tiempo con ella que hablas de ella en pasado, como algo que fue. Empezar esta novena no te obliga a creer que todo se arreglará como tú quieres; te pide no enterrar antes de tiempo lo que todavía respira. «Para Dios nada es imposible» no es una garantía de resultado: es la razón para seguir preguntando, como María, con los ojos abiertos.

    Santa Rita llegó a ser la abogada de estas causas porque las vivió una detrás de otra. No te pide que finjas esperanza. Te pide que pongas la tuya sobre la mesa, tal como está, y que no la retires en nueve días.

  4. Petición

    Santa Rita, esta es mi causa imposible: (dila ahora).
    No la sueltes estos nueve días.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Rita de Casia,
    esposa, madre, viuda y religiosa,
    que en todos esos estados fuiste fiel:
    ruega por nosotros.

    Alcánzanos de Dios lo que le pedimos,
    y sobre todo la paciencia
    de los que esperan mucho tiempo.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.