Día 3 de 9
Tercer día — Las lágrimas
Oración de todos los días
Santa Mónica,
madre que esperó diecisiete años:
enséñame a esperar así.Sin dejar de rezar,
sin dejar de querer,
y sin convertir mi casa en un tribunal.
Amén.Lectura del día
11 Sucedió después que iba Jesús camino de la ciudad llamada Naím, y con Él iban sus discípulos y mucho gentío. 12 Y cuando estaba cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda: e iba con ella grande acompañamiento de personas de la ciudad. 13 Así que la vio el Señor, movido a compasión, le dijo: No llores. 14 Y arrimóse y tocó el féretro. Y los que le llevaban se pararon. Dijo entonces: Mancebo, Yo te lo mando, ¡levántate! 15 Y luego se incorporó el difunto y comenzó a hablar. Y Jesús le entregó a su madre.
Meditación del día 3
Agustín escribió que su madre lloró por él más que una madre por un hijo muerto. No fingió serenidad.
En la puerta de Naín sale un entierro: el hijo único de una viuda. Jesús la ve y se le conmueven las entrañas. Lo primero que le dice es no llores, y lo segundo, al muchacho, levántate. Luego hace algo muy delicado: se lo devuelve a su madre.
Agustín, que conocía bien este pasaje, escribió que su madre lloraba por él como se llora a un muerto. Para ella, un hijo perdido en el error y en una vida desordenada era un hijo que se moría por dentro. No se avergonzaba de llorar, y él lo cuenta sin ironía, años después, agradecido.
Hay una idea equivocada de la fe que dice que el creyente tiene que estar siempre sereno, que llorar es desconfiar de Dios. No es así. Jesús mismo lloró ante la tumba de un amigo. Las lágrimas no son falta de fe; son lo que pasa cuando quieres mucho a alguien y no puedes hacer nada. Llora delante de Dios lo que no puedes llorar delante de tus hijos. Él sabe qué hacer con eso.
Petición
Que pueda llorar delante de Dios
sin sentirme débil.
Amén.Oración final
Santa Mónica,
madre paciente y perseverante:
ruega por nuestros hijos,
por los que se han alejado
y por los padres que ya no saben qué hacer
más que esperar y rezar.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.