Día 2 de 9

Segundo día — Callar a tiempo

  1. Oración de todos los días

    Santa Mónica,
    madre que esperó diecisiete años:
    enséñame a esperar así.

    Sin dejar de rezar,
    sin dejar de querer,
    y sin convertir mi casa en un tribunal.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiastés 3,1-8

    1 Todas las cosas tienen su tiempo, y todo lo que hay debajo del cielo pasa en el término que se le ha prescrito. 2 Hay tiempo de nacer y tiempo de morir: tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo que se plantó; 3 tiempo de dar muerte, y tiempo de dar vida: tiempo de derribar, y tiempo de edificar: 4 tiempo de llorar, y tiempo de reír: tiempo de luto, y tiempo de gala: 5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de recogerlas: tiempo de abrazar y tiempo de alejarse de los abrazos: 6 tiempo de ganar, y tiempo de perder: tiempo de conservar, y tiempo de arrojar: 7 tiempo de rasgar, y tiempo de coser: tiempo de callar, y tiempo de hablar: 8 tiempo de amor, y tiempo de odio: tiempo de guerra, y tiempo de paz,
  3. Meditación del día 2

    Un obispo le dijo que dejara de discutir con su hijo y hablara con Dios de él. Le funcionó.

    Hay un tiempo para todo, dice el Eclesiastés: para nacer y para morir, para abrazar y para separarse, para callar y para hablar. El problema casi nunca es lo que decimos, sino cuándo. Las mismas palabras que en un momento ayudan, en otro alejan.

    Agustín cuenta en sus Confesiones que su madre fue a pedirle a un obispo que hablara con él y lo convenciera. El obispo se negó: el muchacho todavía no estaba preparado, y discutir lo endurecería más. Como ella insistía llorando, le contestó algo que Agustín recordó toda la vida: es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas.

    Hay padres que, de tanto querer, no dejan de hablar: consejos en cada llamada, versículos en cada mensaje, indirectas en cada comida familiar. El hijo acaba evitándolos. A veces lo más eficaz es dejar de argumentar y seguir queriendo sin condiciones visibles. Pregúntate hoy si tus palabras están abriendo una puerta o cerrándola. Callar a tiempo no es rendirse, es cambiar de canal: hablar menos con él y más con Dios de él.

  4. Petición

    Cállame cuando insistir solo lo aleja más.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Mónica,
    madre paciente y perseverante:
    ruega por nuestros hijos,
    por los que se han alejado
    y por los padres que ya no saben qué hacer
    más que esperar y rezar.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.