Día 8 de 9

Octavo día — Contra el uso supersticioso

  1. Oración de todos los días

    Santa Marta,
    que servías y también creías:

    bendice el trabajo de mi casa,
    y quítame la agitación con que lo hago.
    Que sirva sin pasar factura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 19,13-20

    13 Tentaron asimismo ciertos judíos exorcistas que andaban girando de una parte a otra, el invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús, diciendo: Os conjuro por aquel Jesús, a quien Pablo predica. 14 Los que hacían esto, eran siete hijos de un judío llamado Sceva, príncipe de los sacerdotes. 15 Pero el maligno espíritu, respondiendo, les dijo: Conozco a Jesús, y sé quién es Pablo: mas vosotros, ¿quién sois? 16 Y al instante, el hombre, que estaba poseído de un pésimo demonio, se echó sobre ellos, y apoderóse de dos, y los maltrató de tal suerte que los hizo huir de aquella casa desnudos, y heridos. 17 Cosa que fue notoria a todos los judíos, y gentiles que habitaban en Éfeso: y todos ellos quedaron llenos de temor, y era engrandecido el nombre del Señor Jesús. 18 Y muchos de los creyentes venían a confesar, y a declarar todo lo malo que habían hecho. 19 Muchos asimismo de los que se habían dado al ejercicio de vanas curiosidades o ciencia mágica, hicieron un montón de sus libros, y los quemaron a vista de todos: y valuados, se halló que montaban cincuenta mil denarios. 20 Así se iba propagando más y más, y prevaleciendo la palabra de Dios.
  3. Meditación del día 8

    Se han hecho con su nombre oraciones para dominar a otras personas. Eso no es fe católica: es superstición y no se reza así.

    En Éfeso, unos exorcistas ambulantes intentan usar el nombre de Jesús como una fórmula mágica: «os conjuro por aquel Jesús, a quien Pablo predica». No creen en él; quieren aprovechar su poder. El resultado es un desastre, y muchos de los que practicaban la magia acaban quemando sus libros delante de todos. Usar el nombre de Dios para manipular nunca ha funcionado.

    Con santa Marta pasa algo parecido. Circulan oraciones con su nombre para «dominar» a una pareja, hacer que alguien vuelva, «amarrar» a un hombre o conseguir un favor en tantos días con velas de colores, a veces con la orden de difundirlas en cadena bajo amenaza de desgracias. Nada de eso es fe católica. Es superstición, y en el fondo es un intento de controlar la voluntad de otra persona, que es justo lo contrario del amor.

    Si alguna vez rezaste algo así, no te angusties: basta con reconocerlo y dejarlo. Nadie puede ni debe ser obligado a quererte, y una relación que necesita ser amarrada ya está enferma. La oración verdadera no pone a Dios ni a los demás a tu servicio: te cambia a ti para que sepas qué hacer.

  4. Petición

    Que mi oración no busque manipular a nadie,
    ni a Dios ni a las personas.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Marta de Betania,
    que recibiste al Señor en tu casa
    y creíste delante de la tumba de tu hermano:
    ruega por nuestras casas,
    por los que sirven en ellas
    y por nuestra fe cuando parece tarde.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.