Día 7 de 9

Séptimo día — «Señor, si hubieras estado aquí»

  1. Oración de todos los días

    Santa Marta,
    que servías y también creías:

    bendice el trabajo de mi casa,
    y quítame la agitación con que lo hago.
    Que sirva sin pasar factura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 11,38-44

    38 Finalmente, prorrumpiendo Jesús en nuevos sollozos, que le salían del corazón, vino al sepulcro, que era una gruta cerrada con una gran piedra. 39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, hermana del difunto, le respondió: Señor, mira que ya hiede, pues hace cuatro días que está ahí. 40 Díjole Jesús: ¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios? 41 Quitaron, pues, la piedra: y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: ¡Oh Padre!, gracias te doy porque me has oído: 42 bien es verdad que Yo ya sabía que siempre me oyes: mas lo he dicho por razón de este pueblo que está alrededor de Mí, con el fin de que crean que Tú eres el que me has enviado. 43 Dicho esto, gritó con voz muy alta: Lázaro, sal afuera. 44 Y, al instante, el que había muerto salió fuera, ligado de pies y manos con fajas, y tapado el rostro con sudario. Díjoles Jesús: Desatadle y dejadle ir.
  3. Meditación del día 7

    También le reprochó su tardanza. Se puede creer y reclamar a la vez.

    Delante de la tumba, Jesús manda quitar la piedra, y Marta, la misma que acaba de confesar su fe, protesta: «Señor, mira que ya hiede, pues hace cuatro días que está ahí». Es una objeción práctica, de alguien que sabe lo que pasa con un cuerpo. Jesús no la regaña. Le recuerda lo que le dijo: si creyeres, verás la gloria de Dios.

    En pocas líneas Marta reclama, cree, duda y obedece. Es una mezcla muy humana, y el Evangelio no la limpia. Un rato antes ya le había dicho a Jesús «si hubieses estado aquí no hubiera muerto mi hermano», que es un reproche en toda regla. Su fe no es la de una estatua serena, sino la de alguien que discute con Dios porque lo toma en serio.

    Muchos creyentes piensan que reclamarle a Dios es pecado. La Biblia está llena de lo contrario: Job, Jeremías, los salmos, Marta. Puedes decirle a Dios que llegó tarde, que no entiendes, que te duele, y seguir creyendo. Lo que no conviene es dejar de hablarle. Ponle hoy delante tu reproche y tu fe juntos, sin esconder ninguno de los dos.

  4. Petición

    Escucha mi reproche y mi fe juntos.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Marta de Betania,
    que recibiste al Señor en tu casa
    y creíste delante de la tumba de tu hermano:
    ruega por nuestras casas,
    por los que sirven en ellas
    y por nuestra fe cuando parece tarde.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.