Día 1 de 9

Primer día — La casa abierta

  1. Oración de todos los días

    Santa Marta,
    que servías y también creías:

    bendice el trabajo de mi casa,
    y quítame la agitación con que lo hago.
    Que sirva sin pasar factura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 12,1-3

    1 Seis días antes de la Pascua volvió Jesús a Betania, donde Lázaro había muerto, a quien Jesús resucitó. 2 Aquí le dispusieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con Él. 3 Y María tomó una libra de ungüento de nardo puro, y de gran precio, y lo derramó sobre los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos: y se llenó la casa de la fragancia del perfume.
  3. Meditación del día 1

    Su casa era el sitio donde Jesús paraba. Tener una casa así es un ministerio.

    Seis días antes de la Pascua, Jesús vuelve a Betania y le preparan una cena. Juan lo cuenta con tres personas y tres gestos: Marta servía, Lázaro estaba a la mesa, María derramó el perfume. Cada uno da lo que tiene, y la casa entera se llena del olor del nardo.

    Betania era la casa donde Jesús podía descansar. Estaba a poca distancia de Jerusalén, donde lo esperaban los conflictos, y allí tenía amigos que lo recibían sin pedirle nada. Que el Hijo de Dios necesitara una casa así dice mucho de él y de lo que vale una mesa abierta.

    No hace falta una casa grande para que sea refugio. Hay apartamentos pequeños donde siempre cabe uno más a comer, cocinas donde los amigos de los hijos se sienten en confianza, salas donde un vecino solo pasa la tarde del domingo. Eso también es servir a Dios. Piensa hoy a quién podrías invitar esta semana: alguien que pasa un mal momento, alguien que vive lejos de su familia, alguien a quien nunca invitas. No hace falta un banquete; basta con la sopa de siempre y una silla libre.

  4. Petición

    Que mi casa sea sitio de descanso para alguien.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Marta de Betania,
    que recibiste al Señor en tu casa
    y creíste delante de la tumba de tu hermano:
    ruega por nuestras casas,
    por los que sirven en ellas
    y por nuestra fe cuando parece tarde.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.