Día 2 de 9

Segundo día — Los niños indígenas

  1. Oración de todos los días

    Santa Mariana de Jesús,
    lirio de Quito:

    tú diste tu vida por tu ciudad.
    Enséñame a cargar con algo por los demás,
    aunque sea poco y nadie lo sepa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 10,13-16

    13 Como le presentasen unos niños para que los tocase y bendijese, los discípulos reñían a los que venían a presentárselos. 14 Lo que advirtiendo Jesús lo llevó muy a mal, y les dijo: Dejad que vengan a Mí los niños, y no se lo estorbéis; porque de los que se asemejan a ellos es el reino de Dios. 15 En verdad os digo que quien no recibiere como niño inocente el reino de Dios, no entrará en él. 16 Y estrechándolos entre sus brazos, y poniendo sobre ellos las manos, los bendecía. Vocación de un joven rico
  3. Meditación del día 2

    Les enseñaba a leer y catequesis cuando nadie se ocupaba de ellos.

    Los discípulos apartan a los niños: hay cosas más importantes, el Maestro está ocupado. Jesús se enfada, el evangelio lo dice así, y los llama. Los abraza, les impone las manos. Los que estorbaban se convierten en el centro.

    En el Quito del siglo XVII, los niños indígenas y mestizos pobres estaban en los márgenes de casi todo: de la escuela, de la ciudad colonial, muchas veces de la propia catequesis. Mariana se ocupó de algunos de ellos, les enseñaba a leer y les explicaba la fe en su casa. No era un programa ni una institución; era lo que podía hacer una mujer sola con lo que tenía.

    Hoy en Ecuador y en toda América Latina sigue habiendo niños fuera de la escuela: en el campo, en zonas de frontera, en familias migrantes, en barrios donde trabajan desde pequeños. La pandemia dejó a muchos sin volver al aula. Rezar por ellos es un comienzo. El siguiente paso puede ser apoyar a un programa de refuerzo escolar, enseñar a leer a un adulto o pagar los útiles de un niño concreto. Algo que tenga nombre.

  4. Petición

    Por los niños que no tienen escuela.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Mariana de Jesús, lirio de Quito:
    ruega por nosotros,
    por nuestra ciudad y por nuestros enfermos,
    y enséñanos a dar la vida en lo pequeño.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.