Día 5 de 9
Quinto día — No querer ver
Oración de todos los días
Santa Lucía,
que llevas la luz en el nombre:
cuida los ojos de los que te encomiendo.Y cúrame la otra ceguera:
la de no ver a quien tengo al lado.
Amén.Lectura del día
1 No juzguéis a los demás, si queréis no ser juzgados. 2 Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados: y con la misma medida con que midiereis, seréis medidos vosotros. 3 ¿Con qué cara te pones a mirar la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está dentro del tuyo? 4 O ¿cómo dices a tu hermano: Deja que saque esa pajita de tu ojo, mientras tú mismo tienes una viga en el tuyo? 5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás cómo has de sacar la mota del ojo de tu hermano.
Meditación del día 5
La peor ceguera es voluntaria: no ver al que molesta, no ver lo que hay que arreglar en casa.
Jesús usa una imagen casi de comedia: alguien con una viga en el ojo empeñado en sacarle una mota del ojo a su hermano. Funciona porque todos nos reconocemos. Vemos con claridad absoluta los defectos de la suegra, del vecino, del político de turno, y no vemos lo que tenemos delante en casa.
La ceguera más difícil no es la que se opera, sino la que conviene. No ver que el hijo bebe demasiado. No ver que la empleada no tiene contrato. No ver que la pareja tiene miedo cuando llegas enfadado. No ver los abusos en la Iglesia cuando las víctimas hablaban, que es lo que pasó durante décadas en demasiados lugares porque reconocerlo era incómodo. Santa Lucía es patrona de la vista, y eso incluye esta ceguera. Hoy no busques defectos ajenos. Pregúntate qué cosa de tu casa, de tu trabajo o de tu comunidad llevas tiempo sin querer mirar, y mírala aunque duela. Después de la viga, se ve mejor.
Petición
Quítame la ceguera de conveniencia.
Amén.Oración final
Santa Lucía, virgen y mártir,
que diste tu vida por la luz verdadera:
conserva la vista de nuestros ojos
y alúmbranos por dentro.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.