Día 6 de 9

Sexto día — Los ojos del corazón

  1. Oración de todos los días

    Santa Lucía,
    que llevas la luz en el nombre:
    cuida los ojos de los que te encomiendo.

    Y cúrame la otra ceguera:
    la de no ver a quien tengo al lado.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 10,17-22

    17 Así que salió para ponerse en camino, vino corriendo uno, y arrodillado a sus pies, SAN MARCOS le preguntó: ¡Oh buen Maestro!, ¿qué debo yo hacer para conseguir la vida eterna? 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos que conducen a la vida: No cometer adulterio, no matar, no hurtar, no decir falso testimonio, no hacer mal a nadie, honrar padre y madre. 20 A esto respondió él, y le dijo: Maestro, todas esas cosas las he observado desde mi mocedad. 21 Y Jesús, mirándole de hito en hito, mostró quedar prendado de él, y le dijo: Una cosa te falta aún; anda, vende cuanto tienes, y dalo a los pobres, que así tendrás un tesoro en el cielo: y ven luego y sigúeme. 22 A esta propuesta, apenado el joven, fuese muy afligido, pues tenía muchos bienes. Riquezas: pobreza voluntaria
  3. Meditación del día 6

    Ver bien a alguien es notar cuando está mal aunque diga que no.

    Un hombre se arrodilla ante Jesús con una pregunta sobre la vida eterna y una respuesta perfecta: ha cumplido los mandamientos desde joven. Y Marcos añade un detalle que no está en los otros evangelios: Jesús lo miró fijamente y lo amó. Antes de decirle lo difícil, lo miró con cariño. Lo que viene después le duele al joven y se va triste, pero nadie lo trató como un caso.

    Ver bien a alguien empieza así: mirarlo de verdad, no de pasada. En las casas se convive años sin mirarse. El marido que «está bien» y lleva semanas durmiendo mal. La hija adolescente que contesta con monosílabos porque algo le pasa en el colegio. La madre mayor que dice que no necesita nada. Los ojos del corazón se entrenan con tiempo y atención: apagar el móvil en la cena, preguntar dos veces, aguantar el silencio sin llenarlo de consejos. Hoy elige a una persona de tu casa y mírala así, como Jesús miró al joven, antes de decirle nada.

  4. Petición

    Dame ojos para ver cómo está de verdad
    la gente de mi casa.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Lucía, virgen y mártir,
    que diste tu vida por la luz verdadera:
    conserva la vista de nuestros ojos
    y alúmbranos por dentro.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.