Día 6 de 9

Sexto día — Las clarisas

  1. Oración de todos los días

    Santa Clara de Asís,
    que supiste lo que querías con dieciocho años:

    dame claridad para decidir
    y fidelidad para sostener lo decidido
    cuando ya no sea emocionante.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 2,36-38

    36 Vivía entonces una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, que era ya de edad muy avanzada; y la cual, casada desde la flor de ella, vivió con su marido siete años. 37 Y habíase mantenido viuda hasta los ochenta y cuatro de su edad, no saliendo del templo, y sirviendo en él a Dios día y noche, con ayunos y oraciones. 38 Ésta, pues, sobreviniendo a la misma hora, alababa igualmente al Señor: y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Israel.
  3. Meditación del día 6

    Ochocientos años de conventos de clausura rezando por la gente que no lo sabe.

    La profetisa Ana tenía ochenta y cuatro años y no se apartaba del templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Lucas la menciona en tres versículos, y aun así ella es de las primeras que reconoce al Niño y habla de él a todos. Una vida de oración escondida tuvo un momento de luz.

    Las clarisas llevan ochocientos años así. Hay monasterios suyos en casi todas las ciudades antiguas de España y de América Latina, con mujeres que rezan día y noche por gente que no las conoce. Muchas viven de vender dulces, hostias o bordados, y algunos monasterios están casi vacíos y con monjas ya ancianas.

    La clausura es difícil de entender desde afuera. Parece una huida del mundo, y sin embargo muchas de esas monjas saben más de los problemas del barrio que cualquiera, porque la gente les toca el torno para pedir oración por un hijo, un enfermo o una deuda. Hoy se reza por ellas, y si hay un monasterio cerca, vale la pena comprarles algo o pasar a saludar.

  4. Petición

    Bendice a las monjas de clausura,
    que rezan por nosotros.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Clara de Asís,
    que elegiste con claridad y perseveraste:
    ruega por nosotros,
    por los que tienen que decidir
    y por los que deben perseverar en lo elegido.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.