Día 6 de 9
Sexto día — La fe que se hereda
Oración de todos los días
Santa Ana y san Joaquín,
abuelos del Señor:
vosotros esperasteis mucho y no perdisteis la fe.Enseñadnos a esperar así.
Bendecid a los mayores de esta familia
y a los que aguardan un hijo.
Amén.Lectura del día
3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo a ejemplo de mis mayores con conciencia pura, de que sin cesar hago memoria de ti en mis oraciones, noche y día, 4 deseoso de verte, acordándome de tus lágrimas en nuestra despedida en £feso, para bañarme de gozo, 5 como que tengo presente aquella tu fe sincera, la cual primero se vio constantemente en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy cierto de que igualmente está en ti. Predique el Evangelio con intrepidez
Meditación del día 6
Casi todos aprendimos a rezar de una abuela. La fe se transmite en la cocina antes que en el aula.
San Pablo escribe a su discípulo Timoteo y le recuerda de dónde le viene la fe: de su abuela Loida y de su madre Eunice. Es casi la única vez que el Nuevo Testamento nombra a una abuela, y lo hace precisamente por eso, porque le enseñó a creer.
Piensa en quién te enseñó a ti a rezar. Probablemente no fue un catequista ni un libro, sino alguien que rezaba el rosario en la cocina, que te hacía la señal de la cruz al salir de casa o que te llevaba a misa de la mano. Esa fe aprendida así, sin discursos, aguanta mucho.
Hoy también hay que preguntarse lo contrario: ¿a quién se la estás pasando tú? Los niños de ahora no aprenden de lo que les decimos, sino de lo que ven. Si nunca te ven rezar, dar gracias o pedir perdón, la cadena se corta en ti, y no hará falta ninguna crisis de fe para que eso pase.
Petición
Gracias por quien me enseñó a rezar.
Que yo lo pase a alguien más joven.
Amén.Oración final
Santa Ana y san Joaquín,
que merecisteis tener por hija a la Madre de Dios:
rogad por nuestras familias.Por los abuelos que sostienen esta casa,
por los que esperan un hijo
y por los mayores que hoy están solos.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.